El Papa Juan Pablo II declaró el año 2004-2005 como el Año de la Eucaristía. El documento explica que los siete sacramentos son signos eficaces de gracia instituidos por Jesucristo que nos dan vida divina. Se enfoca en explicar la Eucaristía como la renovación del sacrificio de Cristo en la cruz a través del pan y el vino, y fue instituida por Jesús durante la Última Cena para ser un alimento para nuestra vida sobrenatural.