El documento describe el creciente enfoque en la protección y atención de los niños en la sociedad y la iglesia. Se destaca la importancia de los niños para Dios y la necesidad de que la iglesia brinde un ministerio como el de los Aventureros para guiar a los niños a una relación con Cristo y prepararlos para el reino de Dios, de acuerdo a sus necesidades específicas y capacidades.