Esta leyenda cuenta la historia de una mujer llamada Celestina Abnegada que en el Viernes Santo le negó dar de beber a Jesús cuando estaba en la cruz. Como castigo, fue condenada a sufrir sed eterna en el purgatorio, vagando por los caminos con las manos atadas en cadenas. Se le conoce como el Ánima Sola y es una creencia arraigada entre los campesinos colombianos.