La demandante interpone una solicitud de divorcio por violencia física y psicológica, así como por la imposibilidad de continuar con la convivencia marital. Detalla las dificultades económicas y emocionales que sufrió durante su matrimonio, incluyendo maltratos y el incumplimiento del demandado respecto a sus responsabilidades financieras. La solicitante también menciona que no tienen bienes, hijos o necesidad de pensiones alimenticias, argumentando que es inviable la continuación de su relación matrimonial.