Los muros de contención son estructuras diseñadas para estabilizar terrenos inestables y resistir las fuerzas del material que retienen, siendo útiles en excavaciones y cortes. Se construyen con materiales como concreto, mampostería o gaviones y presentan ventajas como economía y adaptación a diferentes terrenos, aunque también tienen desventajas relacionadas con su instalación en suelos inestables y mantenimiento. El diseño y construcción de estos muros deben considerar factores como las condiciones del terreno, el drenaje adecuado y las fuerzas actuantes para asegurar su estabilidad.