Las nanopartículas de oro, que son considerablemente más caras que las de plata, han sido objeto de investigación intensiva debido a sus propiedades electrónicas y ópticas únicas. Las aplicaciones de estas nanopartículas incluyen la terapia fototérmica, la bioimagen y el suministro controlado de medicamentos para el tratamiento del cáncer. Diversos tipos de nanoestructuras, como los nanorods, nanoshells y nanocages, ofrecen oportunidades innovadoras en tecnología biomédica y detectores ópticos.