En el Perú, el neoliberalismo ha dado lugar a mercados dominados por oligopolios en los que pocas empresas grandes controlan la mayor parte del mercado. Por ejemplo, Telefónica Movistar y Claro constituyen un oligopolio en el mercado de telefonía móvil peruano, donde ofrecen una fuerte competencia en precios, calidad y servicios. Estas grandes empresas se esfuerzan por producir a bajo costo y diferenciarse para captar clientes y obtener mayores ganancias en estos mercados dominados por pocos actores principales.