Este documento resume dos experiencias del autor durante su adolescencia como estudiante de nivel secundario. La primera experiencia fue positiva con una profesora que utilizaba un método participativo fomentando el debate y la opinión estudiantil. La segunda experiencia fue negativa con un profesor que utilizaba un método tradicional y rígido basado en cuestionarios. El autor analiza cómo estas experiencias influyeron en su desarrollo como docente.