A partir del 1 de enero de 2024, los autónomos deben estimar sus ingresos anuales y comunicarlos a la seguridad social entre noviembre y diciembre de cada año. Las cotizaciones se ajustarán en función de los ingresos reales y todos los autónomos están obligados a presentar su declaración anual del IRPF, independientemente de sus ganancias. Además, se introducirá un nuevo sistema de cotización que se implementará gradualmente hasta 2032, afectando tanto a los tramos como a las bases de cotización.