La obesidad se caracteriza por un exceso de grasa corporal que puede producirse por desequilibrio entre ingesta y gasto de energía. La OMS la define como un IMC mayor a 30 kg/m2. Puede causar complicaciones cardiovasculares, respiratorias, metabólicas como diabetes e hipertensión, así como problemas osteoarticulares, digestivos, renales y sexuales.