Este documento discute el origen del ser humano desde dos perspectivas: la evolucionista y la creacionista. Argumenta que desde una perspectiva bíblica, el ser humano fue creado por Dios a su imagen y semejanza, como se describe en Génesis 1 y 2. El propósito del hombre era disfrutar de la compañía de Dios, aunque Dios le dio libertad a pesar de saber que pecaría. El documento también menciona evidencias extrabíblicas como la conciencia de Dios y la naturaleza que apuntan