El documento resume el origen bíblico del pecado según la creación del hombre y la caída en el Edén. Explica que la serpiente era un animal astuto que tentó a Eva, no un demonio, y que el primer pecado surgió de los deseos de Adán y Eva de probar lo prohibido. A lo largo de la Biblia, el pecado se origina en la voluntad humana y no en fuerzas sobrenaturales.