Los osos polares viven principalmente en el Ártico, donde se han adaptado a climas extremadamente fríos. Sin embargo, el cambio climático está derritiendo el hielo más rápido, obligando a los osos a pasar más tiempo en tierra en busca de comida. Actualmente solo quedan alrededor de 26,000 osos polares en libertad, por lo que se consideran una especie vulnerable que se ve amenazada por la pérdida de hábitat debido al calentamiento global.