El documento describe los desafíos de la comunicación católica en el contexto postmoderno, caracterizado por la crisis de la verdad, el auge de lo mediático y lo desechable. Propone que la comunicación católica debe hacer común la experiencia humana, llevar al diálogo reconociendo la verdad del otro, y transmitir esperanza a través de una fe que ilumina y da sentido a la vida.