El documento aborda la necesidad de reformar la educación en diseño a través de paneles de discusión que involucren a diseñadores, académicos y estudiantes, centrándose en las brechas entre la formación y las demandas del mercado. Se destaca la importancia de nuevas estrategias didácticas, la colaboración entre escuelas y empresas, y la adaptación curricular ante un entorno en constante cambio. Además, se plantea la relevancia del emprendimiento y la responsabilidad social en la formación de diseñadores para mejorar su impacto en las comunidades locales.