La parábola de los talentos narra cómo un hombre encomendó a sus siervos diferentes cantidades de dinero según su capacidad y destacó la importancia de poner en valor los dones y habilidades otorgados. Los siervos que multiplicaron los talentos fueron recompensados, mientras que el que ocultó su talento fue reprimido. Esta enseñanza nos invita a reflexionar sobre el uso de nuestros talentos como figuras de responsabilidad y servicio.