El comercio internacional ha evolucionado significativamente a lo largo de la historia, pasando de un intercambio de materias primas a un predominio de manufacturas, mientras que los países desarrollados concentran la mayor parte del comercio debido a su capital y avances tecnológicos. La industrialización en los países en vías de desarrollo es limitada y su participación en el comercio global es escasa, aunque aún dependen de ellos para productos primarios. A pesar de los avances tecnológicos, el control económico y la importancia del dinero continúan siendo patrones invariables que definen las dinámicas comerciales entre naciones.