Un esclavo llamado Cervantes, cansado y hambriento tras una guerra en África, siguió el sonido de música gitana hasta un pueblo desierto donde una mujer misteriosa le ofreció agua. Luego, la doncella realizó una danza flamenca que dejó completamente enamorado a Cervantes. Él decidió fugarse con la doncella a una isla caribeña y le escribió una carta a Fidel Castro pidiendo ayuda para establecerse allí.