El documento describe varios factores que contribuyeron al ascenso de los fascismos en Europa entre las guerras, incluyendo la inestabilidad social y política después de la Primera Guerra Mundial, la Gran Depresión económica de 1929, y la incapacidad de los partidos políticos tradicionales para abordar estos problemas. Los fascismos italiano y alemán ofrecieron una alternativa radical basada en el nacionalismo, el autoritarismo y el control totalitario del estado.