El siglo XVII en Europa estuvo marcado por tres factores: 1) una crisis económica con descenso de la producción agrícola y entrada en crisis del sistema gremial, 2) los intentos de los monarcas por establecer regímenes absolutistas que chocaron con revueltas y revoluciones, y 3) el desarrollo científico con figuras como Galileo, Kepler y Newton que sentaron las bases de la ciencia moderna.