El miedo es una emoción inherente y natural que puede paralizarnos y generar ansiedad, impacto en nuestro comportamiento y pensamientos negativos. A través de la fe y la comprensión del amor de Dios, se pueden enfrentar y superar estos miedos, aprendiendo a verlos como oportunidades para crecer. Es importante aceptar el miedo, enfrentarlo de manera gradual y, si es necesario, buscar ayuda profesional.