Este documento argumenta que la Biblia es confiable basándose en 10 líneas de evidencia. La primera es la profecía cumplida, como las numerosas profecías mesiánicas del Antiguo Testamento que se cumplieron en Jesús. Otra evidencia es arqueológica, como descubrimientos que confirman personas, lugares y eventos bíblicos. La arqueología no ha podido corroborar otros escritos religiosos de la misma manera.