Este documento presenta evidencias internas y externas para argumentar que la Biblia es la Palabra de Dios. Entre las evidencias internas se encuentran: la auto-proclamación de la Biblia como la Palabra de Dios, la confirmación del Espíritu Santo, y la capacidad transformadora de la Biblia. Las evidencias externas incluyen la indestructibilidad de la Biblia a pesar de los ataques, la arqueología que confirma la Biblia, y el cumplimiento de profecías bíblicas específicas. El documento concluye