Existen tres tipos principales de poleas: la polea fija, la polea móvil y el polipasto. La polea fija cambia la dirección de la fuerza pero no reduce la magnitud de la fuerza necesaria para mover un peso. La polea móvil reduce la fuerza necesaria a la mitad pero requiere el doble de longitud de cuerda. El polipasto, compuesto de múltiples poleas fijas y móviles, permite elevar grandes pesos con una fuerza moderada gracias a su ventaja mecánica.