La delegación rusa apoya los principios de las Naciones Unidas sobre los recursos hídricos. Rusia posee una gran cantidad de agua dulce pero sufre déficit debido a la contaminación por residuos urbanos e industriales. La delegación busca atraer inversionistas para mejorar la calidad del agua dentro del país pero se opone a alterar los cursos de agua debido al riesgo de una catástrofe hídrica.