El cáncer infantil es la principal causa de muerte por enfermedad en niños y adolescentes en EE. UU., a pesar de ser poco frecuente, con una mejora notable en los índices de supervivencia en las últimas décadas. Aunque algunos tipos de cáncer han tenido un aumento en la tasa de curación, como la leucemia linfoblástica aguda, otros mantienen índices de supervivencia bajos. Los tratamientos para el cáncer infantil suelen ser administrados en centros oncológicos especializados, donde los pacientes requieren seguimiento a largo plazo debido a posibles efectos secundarios.