El texto presenta una dicotomía entre el yo y Borges. El yo admite que Borges le ha ido usurpando su existencia y que sus gustos y preferencias ahora son atribuidos a Borges de manera vanidosa. El yo se reconoce menos en los libros de Borges que en otras obras y se siente destinado a perderse y ser olvidado, mientras que sólo algunos instantes suyos podrán sobrevivir en Borges. Poco a poco el yo le va cediendo todo a Borges aunque sabe que este tiende a falsear y magnificar las cosas