El documento aborda la crisis de confianza en el sector financiero, resaltando la responsabilidad social como un imperativo para la supervivencia del sector. Se enfatiza la necesidad de informes de sostenibilidad, transparencia y educación financiera para mejorar la percepción pública y sostener el sector ante la falta de confianza. Se proponen diversas iniciativas, junto con un llamado a una mayor regulación y participación activa de los grupos de interés en la toma de decisiones.