A finales del siglo XIX, las potencias europeas establecieron imperios coloniales en otras partes del mundo, motivadas por razones económicas, demográficas, políticas e ideológicas. Organizaron sus colonias como colonias de explotación, colonias de poblamiento o protectorados para controlar los territorios y sus recursos. El reparto de África fue particularmente rápido durante la Conferencia de Berlín, donde Gran Bretaña y Francia se adjudicaron la mayor parte de los territorios. Los imperios británico y fran