El documento explora los orígenes del graffiti, remontándose a la antigua Roma donde los graffitis en muros y columnas expresaban las preocupaciones de los romanos. Más tarde, en la década de 1960, el graffiti tomó la forma moderna a través de la acción de "Taki 183", un adolescente griego que comenzó a estampar su apodo por toda la ciudad de Nueva York, inspirando a otros jóvenes y popularizando el graffiti como forma de expresión.