La extinción de lenguas es un problema creciente a nivel mundial, ya que cuando una lengua pierde a sus hablantes, se pierde no solo una forma de comunicación sino también una cultura única. Muchas lenguas pequeñas están en peligro debido a la presión de lenguas dominantes, los cambios sociales y económicos, y la pérdida del prestigio de las culturas locales. Es importante preservar la diversidad lingüística protegiendo a las comunidades de hablantes minoritarios.