Este documento discute la desaparición de idiomas y propone un proyecto de implantación idiomática universal. Argumenta que los idiomas deben adaptarse para sobrevivir y que los idiomas minoritarios que no logran atraer suficientes hablantes están condenados a desaparecer. Propone que cuatro idiomas (inglés, chino, español y árabe) se establezcan como idiomas universales y oficiales, mientras que los idiomas menores deberían convertirse en idiomas de uso informal o adoptar un idioma universal como el principal medio de comunicación