La electrometalurgia utiliza energía eléctrica para producir depósitos metálicos, destacándose en procesos como electroobtención, electrorefinación y galvanoplastia. Estos procedimientos se realizan a través de celdas de electrólisis, donde se llevan a cabo reacciones de oxidación y reducción para depositar metales a partir de soluciones ionizadas. La eficiencia de estos procesos está regulada por leyes electroquímicas, incluyendo el rendimiento Faraday, que oscila entre el 85-95%.