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005

¡Buenos días!

Nº 3

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Yo soy Choclito. A mí me
salvaron de la sartén. Mis hermanos y compañeros, todos estarán
ya comidos o molidos – ¡pobrecitos! A
mí me rescataron. ¿Por qué a mí, y no a
otro? No lo sé. ¡Pero aquí estoy!
“Rescatados” me corresponde plenamente...
¡este periódico me enloquece! Estoy enamorado y me confundo con él, completamente.
¿Me encuentras feo? Lo siento. Puedes colorearme, como una verdadera mazorca,
o como una flor, un loro o el arco iris,
según te guste.
Desde ahora estoy en este periódico. A tu disposición.
Tu Choclito

¿Podría sanarme?

E nf e rmo...
¿de por vida?

¡Hola! Qué tal, ya nos conocemos. ¿No?
No entiendo mucho de la lepra. Sé que es
una enfermedad muy grave y bien difícil de
sanar. Gracias a Dios nunca, la he tenido.
Pero... sí he tenido varias otras cosas. Dolores de cabeza, una herida en la rodilla, un
corte pequeño en un dedo; cosas simples.
Era así hasta el día en que tuve asma. Se
trata de una enfermedad respiratoria. Era tan terrible que tenía una
tos tremenda. A veces no podía
dormir de noche. Toser me hacía
tanto dolor hasta pensar que me
podía morir en aquella noche.
Sabía que se puede orar a Jesús y
pedir que Él me sanara.
Entonces lo hice. Una y otra
vez. Si muchííííísimas veces. Fui también a ver al médico y él dio varias medicinas. Sin embargo, eso no ayudó mucho,
casi nada. Un día decidí ir a ver a un médico
especializado. Él hizo varios controles y por
fin me dijo: “Usted nunca va a sanar. Le
voy a dar una medicina que le va a calmar
el dolor. Ahora Usted va a aprender a vivir
con esta enfermedad”. ¡Que consuelo! ¡Te
imaginas qué grande era mi tristeza escuchando esas palabras!
En mi habitación continué orando a mi mejor amigo – Jesús. Aparentemente sin éxito.
Una palabra de la Biblia me vino a la mente: ¿Está alguno enfermo entre vosotros?
Llame a los ancianos de la iglesia, y oren
por él, ungiéndole con aceite en el nombre
del Señor. Razoné y pensé: si yo oro a Jesús

o si son los ancianos que lo hacen, es igual.
Sin embargo, Dios continuó diciéndome
que yo pidiera a los ancianos (en la Biblia
en Santiago 5:14). Así lo hice pero pasado
mucho tiempo.
Después de conversar con ellos, dos hermanos han orando conmigo. Y... no pasó nada.
Al menos en aquel momento. Pero, sin darme cuenta, después de más o menos tres
meses nuevamente podía hacer footing y
andar en bicicleta largas distancias sin tener
ni el más pequeño problema de respiración.
Dios escuchó las oraciones y me sanó completamente.
Emanuel
¡Cuánto le agradezco a Él!
¿...y yo, he
dado gracias
siempre?

Nº 3 - marzo de 2005

El agradecimiento

Diez hombres que vivían en
los alrededores de una aldea,
entre Samaria y Galilea, estaban gravemente enfermos.
Sus cuerpos, llenos de heridas, producto de una
enfermedad contagiosa y muy dolorosa llamada lepra los había separado de
sus familiares
y de sus seres
queridos. No
existía ningún remedio
que pudiese
salvarlos de la muerte.
Un día, los diez leprosos estaban cerca del camino que
llevaba a Jerusalén y vieron
pasar a Jesús que se dirigía
a la ciudad y comenzaron a
gritar: ¡Maestro, Jesús, ten
misericordia de nosotros!
Con cuánta desesperación
gritaban, pues Jesús era su
única esperanza para poderlos sanar. El Señor cuando
los vio sólo les dijo: Vayan,
muéstrense con los sacerdotes. Ellos, obedeciendo, sin
dudar, se fueron a toda prisa,

Este hombre no
y mientras iban caminando,
sólo regresó a su
sus cuerpos fueron sanados
y sus heridas desaparecieron, casa limpio de
la enfermedad
¡cuan alegres estaban! Jesús
de su cuerpo,
había hecho un milagro en
sino que Jesús
sus cuerpos.
también limEntonces uno de
pió su alma cuando
ellos, un samaritale dijo: Levántate, tú fe te ha
no, profundamente
salvado.
agradecido, se volvió
a donde estaba Jesús
María Elisa de Montecinos
y se arrodilló ante Él y
Historia bíblica, Lucas 17: 11-19
de todo corazón le daba
gracias glorificando a
Dios a gran voz. Jesús le
preguntó: ¿dónde están
los otros nueve hombres
que fueron limpiados?
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emoriz
para m
Seguramente,
lo
Versícu
el Señor con
mucha tristeza
reconoció que
sólo uno, un extranjero, un samaritano, había
enses 5:18
1 Tesalonic
dado gloria a Dios
por su sanidad.

a es la
porque est
todo,
gracias en ara con vosotros en
Dad
Dios p
oluntad de isto Jesús
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Crucigrama

¿Has estado enfermo alguna vez? ¿Cuantas cosas has
dejado de hacer por estar
enfermo?

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Leyendo en la Biblia el pasaje de Lucas
17: 11-19 se encontrarán las palabras del
crucigrama. Empezar por .
Jesús, el mejor amigo de los niños

¡Lee y
colorea!

Un día, Jesús estaba con sus discípulos. De repente vino un grupo de personas que querían llevar sus niños a Jesús.
Los discípulos intentaron impedírselo ya que pensaban: “Estos niños no
co mprend en
la enseñanza
del Maestro y
lo único que
consiguen es hacernos
perder el tiempo”.
Oyendo esto Jesús les
dijo: “Dejad a los niños
venir a mi y no se lo
impidáis; porque de los
tales es el reino de los
cielos”.
Jesús invitaba, con los
brazos abiertos, a los
niños a venir a él. Entonces los niños se
amontonaron a su alrededor. Comprendían que no tenían que tener miedo. Sentían que él los amaba con un cariño profundo y sincero.
Jesús los tomaba en sus brazos, uno
por uno, y los bendecía diciendo:”Dios
esté siempre contigo.”
Los niños regresaron todos contentos
para sus casas. ¿Sabéis por qué estaban tan contentos?
Pues, porque ahora tenían un amigo
que les quería con locura y que nunca
les iba a decepcionar.
Esto pasó hace muchos años. Ahora
Jesús está en el cielo, pero sigue amando a todos los niños. Quiere bendecirnos y ser nuestro mejor amigo. Por
medio de la oración podemos hablar
con él, a todas horas y en cualquier
parte del mundo.
¿Verdad que es maravilloso?
Betty
De la Biblia, Marcos 10: 13-16
¡Envíanos tu foto para que la publiquemos en este espacio!

Tengo miedo del examen de
matemáticas...

La honra de Dios
«¿Estás orando?, cuchichea mi compañero de
banco.» «Sí», le respondo secamente. Pero me
siento avergonzado. Ya muchas veces yo había
orado en el colegio sin que alguien se hubiera
enterado. Pero esta vez ha sido tan inesperado
el anuncio de un examen que yo he juntado
mis manos espontáneamente, sin esconderlas,
y cerrado mis ojos
para comunicarme
con el Señor.
El maestro reparte
la prueba de matemáticas, y todo me
sale bastante bien.
A la semana siguiente, antes de
restituir los trabajos
corregidos, el maestro
«chilla» una moraleja diciendo que los
tres alumnos que han
alcanzado una nota satisfactoria dan la prueba
de que ha sido posible comprender la materia.
Repite varias veces mi nombre -ya que soy el
mejor- y que los demás tendrían que tomarme
por ejemplo.
¡Qué mal me siento! Y además hay algo que
me pone colorado. Mi conciencia sigue diciéndome:

¡Da la gloria a Dios, diles que has pedido la
ayuda del Señor! ¡Sería una oportunidad estupenda para dar testimonio de la fe!
Pero no digo ninguna palabra.
De repente mi compañero de banco alza la voz:
«¡Maestro, no es que Juan haya estudiado más
que nosotros; le he visto orar, y con la ayuda de
Dios todos nosotros hubiéramos alcanzado la
misma nota!»
«Ah. sí», dice el maestro algo molesto, y reparte los trabajos. En cierto sentido yo estoy
agradecido de mi compañero. De esta manera
por lo menos alguien ha aclarado el asunto, y
yo no tengo que acusarme de haberle quitado
la honra a Dios. Sería muy malo como dice la
Biblia en Marcos 8: 34-38.
A veces tenemos mucho miedo para honrarle a Dios delante de
nuestros amigos. Pero
no importa: ¡demos
siempre a Él las gracias y toda la honra!
Juan

Nº 3 marzo de 2005
publicacíon trimestral
dedicada a los niños.
Suscripciones:
- Europa CHF 8.— (4 ediciones)
- Américas: Suscripciones facilitadas

www.mensajedepaz.org
email: rescatados@mensajedepaz.org

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En junio de 2005 queremos dedicar RESCATADOS
a tus experiencias o ideas que puedes enviarnos a:
Rescatados, Haupstr. 4,
CH-4528 Zuchwil, Suiza

Mensaje de Paz
Redacción «Rescatados»
Hauptstrasse 4
CH-4528 Zuchwil, Suiza
Para adultos y jóvenes recomendamos el periódico mensual Mensaje de Paz.

Rescatados 2005 03

  • 1.
    arz o de 2 005 ¡Buenos días! Nº3 -m Yo soy Choclito. A mí me salvaron de la sartén. Mis hermanos y compañeros, todos estarán ya comidos o molidos – ¡pobrecitos! A mí me rescataron. ¿Por qué a mí, y no a otro? No lo sé. ¡Pero aquí estoy! “Rescatados” me corresponde plenamente... ¡este periódico me enloquece! Estoy enamorado y me confundo con él, completamente. ¿Me encuentras feo? Lo siento. Puedes colorearme, como una verdadera mazorca, o como una flor, un loro o el arco iris, según te guste. Desde ahora estoy en este periódico. A tu disposición. Tu Choclito ¿Podría sanarme? E nf e rmo... ¿de por vida? ¡Hola! Qué tal, ya nos conocemos. ¿No? No entiendo mucho de la lepra. Sé que es una enfermedad muy grave y bien difícil de sanar. Gracias a Dios nunca, la he tenido. Pero... sí he tenido varias otras cosas. Dolores de cabeza, una herida en la rodilla, un corte pequeño en un dedo; cosas simples. Era así hasta el día en que tuve asma. Se trata de una enfermedad respiratoria. Era tan terrible que tenía una tos tremenda. A veces no podía dormir de noche. Toser me hacía tanto dolor hasta pensar que me podía morir en aquella noche. Sabía que se puede orar a Jesús y pedir que Él me sanara. Entonces lo hice. Una y otra vez. Si muchííííísimas veces. Fui también a ver al médico y él dio varias medicinas. Sin embargo, eso no ayudó mucho, casi nada. Un día decidí ir a ver a un médico especializado. Él hizo varios controles y por fin me dijo: “Usted nunca va a sanar. Le voy a dar una medicina que le va a calmar el dolor. Ahora Usted va a aprender a vivir con esta enfermedad”. ¡Que consuelo! ¡Te imaginas qué grande era mi tristeza escuchando esas palabras! En mi habitación continué orando a mi mejor amigo – Jesús. Aparentemente sin éxito. Una palabra de la Biblia me vino a la mente: ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Razoné y pensé: si yo oro a Jesús o si son los ancianos que lo hacen, es igual. Sin embargo, Dios continuó diciéndome que yo pidiera a los ancianos (en la Biblia en Santiago 5:14). Así lo hice pero pasado mucho tiempo. Después de conversar con ellos, dos hermanos han orando conmigo. Y... no pasó nada. Al menos en aquel momento. Pero, sin darme cuenta, después de más o menos tres meses nuevamente podía hacer footing y andar en bicicleta largas distancias sin tener ni el más pequeño problema de respiración. Dios escuchó las oraciones y me sanó completamente. Emanuel ¡Cuánto le agradezco a Él!
  • 2.
    ¿...y yo, he dadogracias siempre? Nº 3 - marzo de 2005 El agradecimiento Diez hombres que vivían en los alrededores de una aldea, entre Samaria y Galilea, estaban gravemente enfermos. Sus cuerpos, llenos de heridas, producto de una enfermedad contagiosa y muy dolorosa llamada lepra los había separado de sus familiares y de sus seres queridos. No existía ningún remedio que pudiese salvarlos de la muerte. Un día, los diez leprosos estaban cerca del camino que llevaba a Jerusalén y vieron pasar a Jesús que se dirigía a la ciudad y comenzaron a gritar: ¡Maestro, Jesús, ten misericordia de nosotros! Con cuánta desesperación gritaban, pues Jesús era su única esperanza para poderlos sanar. El Señor cuando los vio sólo les dijo: Vayan, muéstrense con los sacerdotes. Ellos, obedeciendo, sin dudar, se fueron a toda prisa, Este hombre no y mientras iban caminando, sólo regresó a su sus cuerpos fueron sanados y sus heridas desaparecieron, casa limpio de la enfermedad ¡cuan alegres estaban! Jesús de su cuerpo, había hecho un milagro en sino que Jesús sus cuerpos. también limEntonces uno de pió su alma cuando ellos, un samaritale dijo: Levántate, tú fe te ha no, profundamente salvado. agradecido, se volvió a donde estaba Jesús María Elisa de Montecinos y se arrodilló ante Él y Historia bíblica, Lucas 17: 11-19 de todo corazón le daba gracias glorificando a Dios a gran voz. Jesús le preguntó: ¿dónde están los otros nueve hombres que fueron limpiados? ar: emoriz para m Seguramente, lo Versícu el Señor con mucha tristeza reconoció que sólo uno, un extranjero, un samaritano, había enses 5:18 1 Tesalonic dado gloria a Dios por su sanidad. a es la porque est todo, gracias en ara con vosotros en Dad Dios p oluntad de isto Jesús v Cr Crucigrama ¿Has estado enfermo alguna vez? ¿Cuantas cosas has dejado de hacer por estar enfermo? G S A R L Z A E L O O S C R R G D T C M P Leyendo en la Biblia el pasaje de Lucas 17: 11-19 se encontrarán las palabras del crucigrama. Empezar por .
  • 3.
    Jesús, el mejoramigo de los niños ¡Lee y colorea! Un día, Jesús estaba con sus discípulos. De repente vino un grupo de personas que querían llevar sus niños a Jesús. Los discípulos intentaron impedírselo ya que pensaban: “Estos niños no co mprend en la enseñanza del Maestro y lo único que consiguen es hacernos perder el tiempo”. Oyendo esto Jesús les dijo: “Dejad a los niños venir a mi y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos”. Jesús invitaba, con los brazos abiertos, a los niños a venir a él. Entonces los niños se amontonaron a su alrededor. Comprendían que no tenían que tener miedo. Sentían que él los amaba con un cariño profundo y sincero. Jesús los tomaba en sus brazos, uno por uno, y los bendecía diciendo:”Dios esté siempre contigo.” Los niños regresaron todos contentos para sus casas. ¿Sabéis por qué estaban tan contentos? Pues, porque ahora tenían un amigo que les quería con locura y que nunca les iba a decepcionar. Esto pasó hace muchos años. Ahora Jesús está en el cielo, pero sigue amando a todos los niños. Quiere bendecirnos y ser nuestro mejor amigo. Por medio de la oración podemos hablar con él, a todas horas y en cualquier parte del mundo. ¿Verdad que es maravilloso? Betty De la Biblia, Marcos 10: 13-16
  • 4.
    ¡Envíanos tu fotopara que la publiquemos en este espacio! Tengo miedo del examen de matemáticas... La honra de Dios «¿Estás orando?, cuchichea mi compañero de banco.» «Sí», le respondo secamente. Pero me siento avergonzado. Ya muchas veces yo había orado en el colegio sin que alguien se hubiera enterado. Pero esta vez ha sido tan inesperado el anuncio de un examen que yo he juntado mis manos espontáneamente, sin esconderlas, y cerrado mis ojos para comunicarme con el Señor. El maestro reparte la prueba de matemáticas, y todo me sale bastante bien. A la semana siguiente, antes de restituir los trabajos corregidos, el maestro «chilla» una moraleja diciendo que los tres alumnos que han alcanzado una nota satisfactoria dan la prueba de que ha sido posible comprender la materia. Repite varias veces mi nombre -ya que soy el mejor- y que los demás tendrían que tomarme por ejemplo. ¡Qué mal me siento! Y además hay algo que me pone colorado. Mi conciencia sigue diciéndome: ¡Da la gloria a Dios, diles que has pedido la ayuda del Señor! ¡Sería una oportunidad estupenda para dar testimonio de la fe! Pero no digo ninguna palabra. De repente mi compañero de banco alza la voz: «¡Maestro, no es que Juan haya estudiado más que nosotros; le he visto orar, y con la ayuda de Dios todos nosotros hubiéramos alcanzado la misma nota!» «Ah. sí», dice el maestro algo molesto, y reparte los trabajos. En cierto sentido yo estoy agradecido de mi compañero. De esta manera por lo menos alguien ha aclarado el asunto, y yo no tengo que acusarme de haberle quitado la honra a Dios. Sería muy malo como dice la Biblia en Marcos 8: 34-38. A veces tenemos mucho miedo para honrarle a Dios delante de nuestros amigos. Pero no importa: ¡demos siempre a Él las gracias y toda la honra! Juan Nº 3 marzo de 2005 publicacíon trimestral dedicada a los niños. Suscripciones: - Europa CHF 8.— (4 ediciones) - Américas: Suscripciones facilitadas www.mensajedepaz.org email: rescatados@mensajedepaz.org ¡Necesitamos tu participación! En junio de 2005 queremos dedicar RESCATADOS a tus experiencias o ideas que puedes enviarnos a: Rescatados, Haupstr. 4, CH-4528 Zuchwil, Suiza Mensaje de Paz Redacción «Rescatados» Hauptstrasse 4 CH-4528 Zuchwil, Suiza Para adultos y jóvenes recomendamos el periódico mensual Mensaje de Paz.