La realidad aumentada combina elementos reales y virtuales generando imágenes 3D junto a objetos físicos reales. Se puede implementar en ordenadores mediante el uso de una cámara y marcadores, y en móviles aprovechando el GPS y la cámara. Los dispositivos manuales de realidad aumentada utilizan pantallas pequeñas que caben en la mano, mientras que los sistemas de proyección espacial y las pantallas montadas en la cabeza integran la información virtual en el mundo físico.