La realidad aumentada mezcla lo virtual con lo real, permitiendo superponer objetos digitales en el mundo real como se ve a través de una pantalla como la de un teléfono inteligente. Se diferencia de la realidad virtual en que no aísla al usuario completamente del mundo físico. La realidad aumentada se ha ido desarrollando a lo largo de la historia y actualmente se usa en aplicaciones como educación, medicina, juegos, simulaciones y arquitectura.