El documento reflexiona sobre la introducción de las TIC en la educación desde 1990, destacando su impacto positivo en la calidad educativa y el surgimiento de nuevas profesiones, aunque también señala desigualdades en el acceso a la tecnología. Se enfatiza la importancia del rol del docente en guiar a los estudiantes en el uso de estas herramientas y en discernir la información en línea. Finalmente, se concluye que la efectividad de estos modelos depende de la infraestructura disponible y del apoyo a padres y maestros.