El documento enfatiza que los estudiantes ya no son responsabilidad de los profesores y deben ser responsables por su propio aprendizaje y tareas asignadas. A medida que se acercan al final de la secundaria, los estudiantes deben investigar por su cuenta y comprometerse con metas académicas a través de disciplina y programación. Estos principios los prepararán para la universidad, donde el compromiso será aún mayor y necesitarán ser responsables para evitar desilusiones al trabajar y estudiar simultáneamente.