Reflexión de informática 
ADA extra 
03/11/2014 
Orlando A. Egremy López
Por cada que sabemos, ignoramos infinidades. Y cuantas más cosas 
nos interesan, más desconocimiento nos acompaña. 
Ante la posibilidad de adquirir nuevos conocimientos, no hay actitud más 
estimulante y constructiva que la humildad. El conocimiento acumulado entre 
todos los mundos es tan extenso, profundo y potente que si cada uno pudiera 
pesar en una báscula lo que sabe y comparase con lo que desconoce, el resultado 
sería que todos, sin excepción, seriamos unos pobres ignorantes. 
La humildad es levadura que hace crecer el conocimiento. En cualquier materia, 
los “sabelotodo” que se cierran ante cualquier aportación ajena y desprecian 
cuanto no provienen de sus propios criterios, lo único que consiguen es blindar 
sus cerebros al aire fresco del exterior: han entrado en un proceso de oxidación y 
herrumbre de sus neuronas. 
Sin la menor duda, el mayor cambio al que estamos asistiendo y que configura en 
silencio un mundo definitivamente nuevo, es la democratización del conocimiento, 
un bien supremo que a lo largo de la historia siempre estuvo limitado a ciertas 
elites. Jamás en la historia de la humanidad ha habido tanta gente formándose en 
universidades y escuelas. La enciclopedia quedo sustituidas por pequeñas 
teclados conectadas por google o Yahoo! que ya podemos llevar en el bolsillo. El 
nivel del conocimiento medio no para de elevarse en cada una de las ramas del 
saber. Desde el punto de vista de elección del saber, sufrimos un exceso de 
información. 
Estamos viviendo la época más fascinante de extensión del saber. Para los que 
quieren participar activamente en la carrera del desarrollo, jamás han tenido 
enfrente tanta pista. 
Por eso es tan decisivo estar abiertos y absorbentes. Inteligente es aquel que 
cada vez que desea aprender, toma una intensa conciencia de su ignorancia.

Reflexion de informatica

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    Reflexión de informática ADA extra 03/11/2014 Orlando A. Egremy López
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    Por cada quesabemos, ignoramos infinidades. Y cuantas más cosas nos interesan, más desconocimiento nos acompaña. Ante la posibilidad de adquirir nuevos conocimientos, no hay actitud más estimulante y constructiva que la humildad. El conocimiento acumulado entre todos los mundos es tan extenso, profundo y potente que si cada uno pudiera pesar en una báscula lo que sabe y comparase con lo que desconoce, el resultado sería que todos, sin excepción, seriamos unos pobres ignorantes. La humildad es levadura que hace crecer el conocimiento. En cualquier materia, los “sabelotodo” que se cierran ante cualquier aportación ajena y desprecian cuanto no provienen de sus propios criterios, lo único que consiguen es blindar sus cerebros al aire fresco del exterior: han entrado en un proceso de oxidación y herrumbre de sus neuronas. Sin la menor duda, el mayor cambio al que estamos asistiendo y que configura en silencio un mundo definitivamente nuevo, es la democratización del conocimiento, un bien supremo que a lo largo de la historia siempre estuvo limitado a ciertas elites. Jamás en la historia de la humanidad ha habido tanta gente formándose en universidades y escuelas. La enciclopedia quedo sustituidas por pequeñas teclados conectadas por google o Yahoo! que ya podemos llevar en el bolsillo. El nivel del conocimiento medio no para de elevarse en cada una de las ramas del saber. Desde el punto de vista de elección del saber, sufrimos un exceso de información. Estamos viviendo la época más fascinante de extensión del saber. Para los que quieren participar activamente en la carrera del desarrollo, jamás han tenido enfrente tanta pista. Por eso es tan decisivo estar abiertos y absorbentes. Inteligente es aquel que cada vez que desea aprender, toma una intensa conciencia de su ignorancia.