La reforma de telecomunicaciones de 2014 en México busca regular y mejorar las concesiones de televisión, radio y banda ancha para aumentar la competencia en los servicios de telefonía, así como abrir nuevas concesiones. Sin embargo, algunos argumentan que la reforma permitirá abusos a la libertad de expresión y presenta riesgos de censura en internet y vigilancia excesiva de las telecomunicaciones. La reforma también crea un nuevo Instituto Federal de Telecomunicaciones para regular el sector de manera autónoma.