Los requerimientos de calcio varían según la edad y estado fisiológico, siendo mayores durante la lactancia, pubertad, embarazo y lactancia, y menopausia. La pubertad es especialmente crítica ya que se adquiere el 40% del contenido óseo del adulto, por lo que los requerimientos aumentan un 50% de 800 a 1200 mg diarios. Las recomendaciones óptimas de ingesta de calcio del NIH incluyen de 400 a 1500 mg diarios dependiendo del grupo etario y estado fisiológico.