Este documento discute la responsabilidad compartida en el aborto. Argumenta que tanto la mujer como el hombre son responsables de un embarazo, pero actualmente solo se castiga a la mujer por abortar. También sugiere que los padres que obligan a sus hijas a abortar deberían ser responsables. Concluye que todos los que participan en el proceso del aborto, incluidos los padres y el padre biológico, deberían asumir alguna responsabilidad penal acorde a su nivel de participación.