Francisco Madero representó a una burguesía emergente en México durante el gobierno de Porfirio Díaz que estaba más ligada a los sectores económicos y políticos tradicionales que al campesinado y a los obreros. Madero creía que resolver los problemas políticos como la libertad política y el sufragio universal resolvería los problemas sociales. En el Plan de San Luis de Potosí de 1910, Madero declaró la no reelección de funcionarios, la restitución de tierras a campesinos despojados y un levantamiento armado