Las rocas ígneas se forman a partir del enfriamiento y solidificación del magma, y se clasifican en plutónicas, volcánicas y filonianas según su origen. Estas rocas, que constituyen aproximadamente el 95% de la corteza terrestre, tienen diversas características, composiciones y texturas que son fundamentales para entender la geología del planeta. Además, contienen importantes depósitos minerales y ofrecen información sobre la composición del manto terrestre y la historia de eventos tectónicos.