romanticismo

   1. m. Movimiento literario,artístico e ideológico de la primera mitad del siglo xix,en
      que prevalece la imaginación y la sensibilidad sobre la razón y el examen crítico.

Renacimiento
Movimiento cultural europeo que desencadena el paso de la Edad Media a la Edad
Moderna, en el que predominó el hu

                                                                 El RENACIMIENTO

                                       El Renacimiento es uno de los grandes
                                       momentos de la historia universal que marcó el
                                       paso de mundo Medieval al mundo Moderno. Es
                                       un fenómeno muy complejo que impregnó todos
                                       los ámbitos yendo por tanto, más allá de lo
                                       puramente artístico como ha querido verse.

                                       Para muchos autores empieza en 1453 con la
                                       conquista turca de Constantinopla. Según otros es
                                       un nuevo periodo que surge desde el
                                       descubrimiento de la imprenta, e incluso se
                                       considera que no se produce hasta que Copérnico
   Picco della Mirandolla              descubre el sistema heliocéntrico; pero la fecha
                                       tope es 1492, con el descubrimiento de América.


   El término Renacimiento deriva de la expresión italiana rinascita, vocablo usado por
   primera vez por el literato Petrarca y revalorada por el arquitecto y teórico Giorgio
   Vasari, que la delimita en el mismo momento histórico en que tuvo lugar este
   movimiento cultural. Vasari lo acuÒa en su obra Vidas de los más ilustres artistas
   para referirse a un movimiento que hace resucitar en el arte y la cultura los valores
   espirituales de la antiguedad clásica. El término no empieza a utilizarse hasta el siglo
   XVI, pero no será consagrado en sentido histórico, social y cultural hasta mediados
   del siglo XIX.

   Será a partir de este momento cuando ya cobrará fuerza el redescubrimiento del
   hombre como individuo, el redescubrimiento del mundo como armonía y realidad
   que rodea al hombre liberado de todas las preocupaciones religiosas.
   El Renacimiento es ante todo, un espíritu que trnasforma no sólo las artes, sino
   también las ciencias, las letras y formas de pensamiento. En su conjunto se ha visto
   una clara reacción al espíritu teológico de la Edad Media, sin embargo la ruptura no
   se produce de manera violenta porque no pocas de las concepciones que se van a
   desarrollar tuvieron su origen durante el medievo, y esto es claramente apreciable en
   el terreno artístico.

   Durante buena parte del siglo XV perviven las formas del arte medieval, iniciándose
   una convivencia entre los clasicismos, que poco a poco van a ir imponiéndose a los
   elementos góticos en autores como Brunelleschi o Fra Angelico que ensayan
   movimientos que posteriormente se van a desarrollar. Esta serie de fenómenos nos
   dan a entender que hablar de ruptura no es del todo correcto, es quizá más una
   evolución que nos permite comprender mejor ciertas manifestaciones del siglo XV.

   Este movimiento surge en Italia a fines del siglo XIV y principios del XV,
   expandiéndose con fuerza a Europa a mediados del siglo XV, y desde mediados del
   siglo XVI al mundo hispanoamericano. Es un movimiento universal pero que adopta
   las características y modos propios del pasado de las naciones a través de un proceso
   de asimilación. El que su origen sea italiano es porque Italia es fundamental por su
   pasado histórico que ahora se quiere recuperar e impulsar. Además hay otro factor
   relevante y es que en Italia nunca hubo un arraigo total y fuerte de lo medieval como
   ocurrió en Europa, precisamente porque aún estaba latente el espíritu clásico.
Politicamente Italia se organizó en torno a ciudades-estado que obtuvieron un gran
auge artístico y político encabezadas por Florencia. Tras la muerte de Juan Galeazzo
Visconti en 1402 los intentos por hacer de italia un reino unido bajo el mando de un
solo gobernante, excedieron sus posibilidades reales. En el Renacimiento la historia
de Italia es la de sus cinco estados principales: Florencia, Milán, Nápoles, Venecia y
el Papado. Las constantes luchas por ampliar las fronteras hicieron posible la
creación de un nuevo grupo social: los Condottierieran personajes especializados en
la guerra, grandes estrategas que estaban generalmente al mando de una compañia,
aunque, en última instancia, su suerte la decidían el poder, ls necesidades, los
objetivos y los recursos del príncipe o Estado al que servía. Las guerras entre los
estados italianos se hacían mediante contratos, por tanto a través de los condottiero,
durante casi dos siglos. Esta tradición pseudo-mercenaria se hizo presente en europa
desde el siglo XIII, gracias en parte al desarrollo económico de las ciudades, el
crecimiento demográfico y la tradición de las Cruzadas, haciendo posible que parte
de la clase de terratenientes se aúnen para producir un gran excedente de grupos
armados fuertemente cualificados.

Desde finales de l siglo XV los condottieri fueron personajes para los que la guerra
era una empresa esporádica más que una actividad permanente; la clave de este
sistema se basaba en la condotta, contrato en el que se especificaban las condiciones
de los servicios prestados por el capitan y sus soldados y su retribución por ellos.
Este tipo de contrato se utilizó en otros ámbitos, gracias al nacimiento de una fuerte
burguesía p´rospera que buscaba su propio beneficio. Nace ahora la clientela, debido
a que la economía se va liberando y van tomando autonomía los pequeños
comerciantes y banqueros que, con su mecenazgo, van a impulsar relaciones
comerciales a nivel nacional e internacional. Pero este movimiento de capital no
estaba controlado por un Estado fuerte que promoviera dichas iniciativas, sino que
generalmente funcionaban como empresas privadas, gestionadas a menudo sobre una
base familiar, subordinándose a la iniciativa de un linaje o clase social acomodada.
Generalmente se trataba de aristrócratas que no eran miembros de la nobleza ni
pretendían serlo, y, sin embargo, eran reconocidos como personajes de alto prestigio
en la sociedad renacentista. Se mantenían al margen de la corte, valiéndose de la
situación de que el príncipe o monarca no conocían los mecanismos financieros,
abriéndose para ellos un campo extraordinario de oportunidades como operadores
económicos o intermediarios entre ellos financiando algunos de los gastos
extraordinarios de la corte. Pero aun sin pertenecer a la clase nobiliaria y eclesiástica,
gracias a su capital rivalizaron con ellos.

El nacimiento del mecenazgo impulsó tambien planteaminetos gremiales, siendo la
propia ciudad la que generosamente propició con los fondos de sus arcas el
engrandecimiento de las ciudades. Así, por ejemplo, el Hospital de los Inocentes de
Florencia fue costeado por el gremio del arte de la seda.

Ya hemos dicho antes que el Renacimiento surgió en Italia, pero además, el
Renacimiento del siglo XV se da solo en este país. Se puede decir que en Francia,
España y Alemania hacia 1450/1500 ya se conoce este movimiento, pero no se
desarrolla plenmente hasta el siglo XVI. El renacer de Italia estuvo ligado a la idea
de la recuperación de la grandeza de Roma, que tras la caída del Imperio Romano, y
un periodo de anarquía y confusionismo, desde el quattrocento se trata de romper con
esa etapa bárbara para volver a esa idea de grandeza latina. La pérdida de poder de la
iglesia hizo que se propagaran las herejías, que finalmente darán a fines del siglo
XVI la Reforma Protestante.

En esta épocael Imperio Bizantino se tambaleaba por los Turcos; la economía
Europea estaba en crisis y las revueltas se propagaban. Esta etapa de crisis afectó al
pensamiento: el escolasticismo de la Edad Media cae en un escepticismo radical. Los
primeros pensadores cristianos concedían una primacía al espiritualismo sobre lo
material, existía una visión providencialista, el poder de los Papas sobrepasaba al de
los Príncipes y esto dio lugar a inicios del Renacimiento a enfrentamientos entre
ambos poderes.

Teorías de inicios del Renacimiento proponen que el gobierno es una institución
terrenal pero de origen divino. Surgen entonces nuevos pensadores que renuevan la
teoría política, exigiendo la separación de poderes: el gobierno es una institución
terrenal de invención humana que no tiene nada que ver con la divinidad. Uno de los
primeros teóricos en afirmar esta otra teoría fue Dante, que, en su obra De
Monarquia defiende la autoridad civil sobre la eclesiástica. Otros tantos pensadores
proponen esta división como Marsilio de Padua y Guillermo de Occam entre otros.

La teoría política de este periodo llega a su culmen con Maquiavelo, pensador que
influirá posteriormente en el pensamiento del Barroco. Este autor propone por
primera vezla total separación de poderes entre la Iglesia y Estado, pero incluso fue
más allá: en su obra Discursos afirmó que el objetivo de un buen gobernante debía
ser el bienestar de su comunidad, por tanto el soberano podía saltarse cualquier
cuestión moral, ética o religiosa.
La polémica estaba servida en los núcleos eclesiásticos, culminando con la Reforma.
Todas estas ideas fueron posibles también gracias a los avances científicos de este
periodo. La ciencia cobrará un fuerte desarrollo gracias al humanismo y a inquietud
intelectual. El Humanismo tiene sus antecedentes en plena Edad Media, en la
modernidad del pensamiento de Abelardo, filósofo francés del siglo XII, que
propugno una filosofía individualista ensalzando la grandeza humana, en un
momento en que domina la idea de Dios sobre lo terrenal. Un poco más adelante otro
antecedente aislado fue la corriente humanista desarrollada en el siglo XIII en la
Universidad de Charyres, donde se animaba a profundizar y conocer el mundo
clásico. Este brote aislado francés se da en Italia en términos similares en los círculos
cultos de Florencia, en la Academia Neoplatónica costeada por los Médici. El
término Humanismus fue acuñado en 1808 por el alemám Netharmer, refiriéndose
al valor formativo en la educuación de los clásicos grecolatinos. El humanista del
Renacimiento era por definición un erudito, un hombre culto, enamorado de la
antigüedad y perocupado por el estudio de todas las disciplinas en el campo del
saber. Se siente atraído por la filosofía de Platón. Los dos máximos defensores de las
concepciones platónicas fueron Marsilio Ficcino y Piccolo della Mirandolla, que
fueron quienes fundaron la Academia Neoplatónica de Florencia.
En teoría defendían el pensamiento platónico adaptándolo al concepto cristiano. En
la Academia se promovió el estudio y la traducción de la cultura latina, destacando
Pietro Bracciolini que descubrió el Tratado de Arquitectura de Vitrubio, que será el
modelo tratadístico de los siglos XV y XVI; también es importante la figura de
Poliziano que recuperó el interés por la mitología, haciendo resurgir el paganismo en
el arte cristiano.
El hombre humanista se centra en el estudio de la cultura clásica, en el estudio del
hombre como individuo y en su capacidad intelectual para el estudio de todos los
campos del saber: ciencia, filosofía, arte...El ideal es un hombre completo,
armónicamente desarrollado en lo físico y en lo espiritual que no limita su saber a un
campo concreto, sino abierto a lo universal. La plena confianza que se tiene en el
hombre da lugar al antropocentrismo. El prototipo de humanista lo encontramos en
Leonardo da Vinci. El intelectualismo de este periodo produjo grandes avances en
el mundo de las ciencias, acrecentado por el descubrimiento de la imprenta que
ayudó a la difuesión de los saberes por todas las cortes Europeas. El hombre en el
terreno científico trata de profundizar en las apicaciones y fundamentos de la ciencia;
así hay un gran desarrollo de la oftalmología; las cátedras de cirugía y anatomía en
las Universidades serán desarrolladas por los médicos que se van dirigiendo cada vez
más por el camino práctico como Miguel Servet, que publicó el Tratado de
Terapeútica donde manifiesta ser el descubridor de la circulación pulmonar, dejando
la puerta abierta para que posteriormente se descubra la circulación de la sangre.

La astronomía fue uno de los campos más importantes en el progreso científico, que
influirá en el cambio de pensamiento de los europeos gracias a la obra de Copérnico
De Revolutionibus Orbium Caelestium donde tira por la borda las teorías
geocentristas de Ptolomeo, afirmando un sistema heliocéntrico que explica de
manera más efectiva los fenómenos astronómicos observados. Se producen también
extraordinarios inventos en el campo de la ciencia de la navegación, impulsados por
el descubrimiento de América: aparece el astrolabio y el nocturlabio, la carta naútica
o portulario, inventos que facilitaron la navegación y el afán de aventura y conquista
de nuevos territorios.

  A partir del siglo XVI estos conocimientos comienzan a difundirse por toda Europa,
  pero antes de terminar esta brevísima introducción al Renacimiento hay que
  mencionar un hecho importante que marcó el paso de este periodo al Barroco, y que
  conocemos como la crisis Manierista. En 1527 los ejércitos del emperador Carlos
  V tomaron Roma y la sometieron a un brutal saqueo donde fueron hechos prisioneros
  el Papado y el Sacro Colegio Cardenalicio. Durante nueve meses toda la cristiandad
  estuvo sin guía, augurando ya el cambio con la Reforma que desde Alemania se
  pedía con fervor. Un cambio que defraudó a muchos en su esperanza por la
  renovación de la iglesia porque no llegó a culminar hasta varios años después y sin
  cuajar en Roma. Pero, como indica André Chastel en su obra El Saco de Roma desde
  esta fecha ya nada fue igual: esta crisis no sólo supuso un trágico ejemplo de la
  guerra, sino que dio lugar a la difusión de una nueva mentalidad que afectó tanto a
  las artes como a las letras más allá de Italia. Así surge el manierismo, término que
  deriva del vocablo italiano Manieray que se refiere a los distintos modos
  gramaticales de diverso significado. El significado más parecido sería estilo, aunque
  la maniera era considerada un atributo inherente al arte. La llegada del Manierismo
  está relacionada con la creación y práctica de un tipo completamente distinto en su
  personalidad, dotado de facultades individuales propias, esto suponía una
  liberalización en parte de las reglas estéticas que se promovieron desde las
  Academias del Renacimiento.

  El Manierismo surge en un periodo de crisis como una transición no sólo debida a
  un antihumanismo, como se ha intentado ver, sino que se suman una serie de factores
  que, de manera inherente, hacen que aparezca la ruptura: el saqueo de Roma, la
  preparación del Concilio de Trento, la nueva orientación de las rutas comerciales, la
  revolución económica en toda Europa y la crisis econímica en el ámbito
  mediterráneo, que hacen realidad la crisis y también en parte la disolución del
  humanismo en Italia, en favor de una mentalidad que es por un lado racionalista
  hasta el límite, y por otro lado radicalmente antiintelectualista. Esta crisis comenzó
  con la duda de si eran concordantes las necesidades espirituales y corporales con las
  creencias religiosas y la salvación, dando lugar a un arte donde lo espiritual no era
  representado como algo que se consumía en las formas materiales, sino que podía ser
  sugerido más allá de los límites de las formas. De esta manera el manierismo como
  antihumanismo, como filosofía de vida y como nueva dirección por sus tendencias
  opuestas al Renacimiento, podría designarse como Contrarrenacimiento. El
  Manierismo es por tanto, una manifestación de crisis, la necesidad de nuevos
  horizontes para ser explorados que se produce , sobre todo en el ámbito del arte, y
  que augura el nacimiento de un nuevo periodo: el Barroco.

  Texto de Mónica Diez de la Cortina


manismo. 1. Características del Humanismo y del Renacimiento


El Renacimiento y la Edad Media
1.

La primera dificultad que se plantea al hablar del Renacimiento es la de señalar con
precisión sus límites con respecto a la edad media. Al igual que ocurre con otras
clasificaciones históricas resulta difícil deslindar el final de una época y el comienzo de
otra, de tal modo que, dependiendo de los historiadores y de los lugares y factores que
toman en consideración, podemos considerar que el Renacimiento se desarrolla en los
siglos XV y XVI, haciendo avanzar a retroceder sus orígenes a lo largo del siglo XV en
función de las consideraciones que hayamos tomado en cuenta, y alargando su final hasta
bien entrado el siglo XVII, lo que supone un margen de imprecisión importante.

2.

No menor dificultad representa la cuestión de determinar si el Renacimiento supone una
radical ruptura o una continuidad con respecto a la edad media. El desarrollo de la
burguesía, clase social impulsora de los ideales renacentistas, comienza en la edad media, y
va asociada al desarrollo del individualismo; la penetración de la filosofía griega en
occidente se había realizado ya a través de las escuelas de traductores (Toledo, Vich,
Nápoles, Palermo...) a lo largo de la edad media, especialmente durante el siglo XIII, lo que
supone un despertar "medieval" del retorno a los clásicos, que será otra de las
características clave del Renacimiento. Lo mismo ocurre con el desarrollo de la ciencia,
mediante la actividad de los medievales Ockham, Oresme y Buridano, a lo que podemos
añadir otros acontecimientos importantes que dejarán sentir su influencia con posterioridad,
como el descubrimiento de América o de la imprenta.

3.

Pero si es cierto que podemos encontrar algunos elementos de continuidad entre la edad
media y el Renacimiento, como los señalados anteriormente, eso no basta para reducir el
Renacimiento a una mera continuidad de la edad media. Por supuesto que todas las épocas
históricas se generan a partir de otras anteriores en las que podemos encontrar en germen
algunos de sus caracteres principales; pero ni el grado de desarrollo de dichos elementos, ni
su significación, es reducible al que tenían en la época anterior. Y eso ocurre también con el
Renacimiento. Los europeos del siglo XVI tenían una clara conciencia de ruptura con
respecto a la edad media, conciencia mantenida por la sucesión de una serie de
transformaciones sociales, políticas, religiosas, económicas, culturales, que nacían con una
clara voluntad de oposición a lo "medieval". Entre ellas podemos destacar la desintegración
de la iglesia y el desarrollo de la reforma luterana, y el de la iglesia anglicana con Enrique
VIII, que se producen en el marco de la consolidación de los Estados nacionales y de las
monarquías absolutas que van a configurar un nuevo mapa político en Europa, al que hay
que asociar el desarrollo de la burguesía y su papel predominante, con la expansión del
comercio, lo que supondrá el principio del fin del feudalismo. El desarrollo de la
cartografía, el descubrimiento de la brújula, la utilización de la pólvora, son elementos que
va a conducir al descubrimiento y colonización de América, lo que provocará un aumento
de la desconfianza respecto al saber medieval. El descubrimiento de la imprenta facilitará la
circulación de las nuevas ideas.

A.- Caracteres generales del Humanismo y del Renacimiento

Las relaciones entre humanismo y Renacimiento se presentan bajo el aspecto de una
polémica: mientras que el humanismo se caracterizará por el retorno a la sabiduría clásica,
en el marco de una preocupación fundamentalmente de signo filológico y teológico, el
Renacimiento lo hará como impulsor del desarrollo de la ciencia. Así, el Renacimiento, sin
renunciar a los temas básicos del humanismo, le superará, al desligar tales temas de la
perspectiva teológica y enlazarlos con el pensamiento científico

a) Caracteres del humanismo



1.
Uno de los rasgos distintivos más conocidos y destacados del humanismo es su interés por
lo "antiguo", por lo clásico, interés en el que predomina el punto de vista de la
investigación filológica. Este interés provoca el desarrollo de la perspectiva histórica en el
acercamiento a otra cultura, por que se puede afirmar que con el humanismo se consolida la
historicidad como clave del pensamiento europeo.




2.

A diferencia de lo que ocurría en la edad media, donde el hombre era considerado
fundamentalmente desde una perspectiva teológica, los humanistas valorarán el hombre
desde una perspectiva mundana, no-divina, es decir, el hombre será visto como un ser
natural e histórico. La religión, aparte de su función redentora, es considerada ante todo en
su función civil. Así, tanto la religión como la tolerancia religiosa son instrumentos válidos
para asegurar el ideal de la paz civil. La creencia en la unidad última de todas las religiones
es afirmada, consecuentemente, desde esta caracterización.

b) Caracteres del Renacimiento



1.

El ideal común de este período viene definido por la esperanza de un renacer del ser
humano a una vida verdaderamente "humana", mediante el recurso a las artes, las ciencias,
la investigación... poniendo de manifiesto la consideración del ser humano como ser
natural, en oposición a la consideración medieval del ser humano como ser-para-Dios.

2.

El retorno a los antiguos significa no sólo la recuperación de su obra, sino
fundamentalmente el retorno al principio, a los orígenes de la vida humana, cultural, del ser
humano. Volver al principio no significa volver a Dios, sino precisamente al terreno del
hombre y del mundo humano. De ahí la valoración del pensamiento filosófico pre-cristiano.
El retorno significa, además, una conquista. La vuelta a los orígenes, al principio, conlleva
la conquista de la personalidad humana. El que este retorno se efectúa mediante las artes y
las ciencias, y no mediante experiencias místicas interiores, por ejemplo, significa una
búsqueda de la objetividad. En efecto, sólo la objetividad puede poner en evidencia el status
original del hombre frente a la naturaleza, es decir, manifestar su origen y su condición
humana.

3.
Por lo mismo, el hombre es libre de decidir su conducta, de elegir su destino, lo que supone
una exaltación de la libertad individual tanto en el orden teológico como el orden cultural y
social.

B.- Principales corrientes filosóficas del Renacimiento

a) Platonismo.
b) Aristotelismo averroista (Padua, un solo entendimiento) y Aristotelismo alejandrino
(Alejandro de Afrodisia, muchos entendimientos).
c) Estoicismo, epicureísmo, escepticismo.
d) Naturalismo: Bruno, Telesio, Campanella.
e) A ellas hay que sumar la actividad científica representada por Copérnico, Galileo y
Kepler, en lo que supondrá la renovación de la concepción del Universo.

C.- Características filosóficas

1.

Una de las características más notables del Renacimiento es el antropocentrismo, lo que
supone una valoración no sólo de la personalidad del ser humano, sino también de su
individualidad.

2.

También el naturalismo irá asociado al desarrollo del Renacimiento. Se destacan los
aspectos naturales del hombre versus los aspectos sobrenaturales. Es algo de lo que
encuentran los renacentistas que "vuelven" a Aristóteles: la separación del universo y de
Dios y la exaltación de la naturaleza; al igual que los que se "vuelven" hacia Platón,
buscando una religiosidad natural y la exaltación del hombre y de su libertad (el hombre no
es malo, es ignorante, no necesita, pues, la gracia divina para su redención).

3.

Bacon, Copérnico, Galileo, Kepler, son figuras centrales en el desarrollo de la ciencia, que
supondrá la destrucción de la imagen ptolomeica del mundo, inspirada en el universo
cerrado y geocéntrico de las dos esferas; la creciente y progresiva matematización de la
naturaleza y el desarrollo del método experimental serán dos de las bazas más significativas
de su triunfo.

4.

El Renacimiento supone pues el renacer del espíritu de libertad de un ser humano que se
quiere inserto en la naturaleza y en la historia.

El ser humano y la libertad en el humanismo y en la Reforma

El Humanismo



1.

El humanismo de Lorenzo Valla, de Vives, de Budé, de Tomás Moro, está impregnado de
una visión del ser humano como ser natural e histórico que debe realizarse en el uso de la
libertad. Tal humanismo lo podemos considerar entroncado en el de Erasmo de Rotterdam
(1467-1536), del que destacamos las siguientes características:

2.
La vida humana es comprendida por Erasmo como una cooperación del
hombre con Dios. El hombre no es malo por naturaleza (la naturaleza humana no queda
corrompida por el pecado original, nos dice Erasmo, contrariamente a lo que sostendrán los
reformadores). Los elementos bíblicos y evangélicos, junto con la gracia, permitirán al
hombre aspirar a la salvación, para lo que es necesario el uso de la libertad. El hombre ha
sido privado por el pecado original de los bienes sobrenaturales que Dios le había
concedido, pero conserva las facultades y las fuerzas que requiere una vida moral. Una de
estas facultades precisamente la libertad. La afirmación de la libertad humana es necesaria
para obtener la salvación. El hombre, ayudado por la gracia y eligiendo libremente el recto
comportamiento moral puede aspirar a la recuperación de los bienes perdidos con el
pecado, puede aspirar a la salvación. La gracia sola no bastaría. La salvación está al alcance
del ser humano, pero necesita quererla y buscarla en el ejercicio de su libertad, aunque no
dependa exclusivamente de ella, ya que, sin la gracia, la libertad sóla tampoco bastaría para
conseguirla.

La Reforma



1.

Entre los temas más destacados del pensamiento de la Reforma se encuentra la valoración
de la experiencia interior del hombre frente a la acción hipócrita externa, que acentuará el
subjetivismo. Ello se acompaña de una manifiesta hostilidad a la teología que será
combatida con la "lectura interior" de la Biblia y los Evangelios. Además, la suerte del
alma depende exclusivamente de Dios, lo que supondrá la afirmación del determinismo y la
negación de la libertad humana apoyándose, para ello, en la consideración de la corrupción
natural del hombre por el pecado original. Toda la pureza y bondad inicial del ser humano,
con las que fue creado por Dios, se pierde con el pecado original, por lo que no puede haber
realmente una acción moral que emane de la voluntad humana, corrompida ya por dicho
pecado original.

2.




                    Uno de los personajes clave de la reforma será Martín Lutero
(1483-1546), en quien predomina una concepción pesimista de la naturaleza humana: el
hombre está corrompido desde el pecado original, privado de toda rectitud, interior o
exterior. Sólo con la ayuda de la gracia puede hacer algún bien. La rectitud moral, pues, no
puede ser consecuencia de la libertad del hombre ya que esta no es más que una vana
creencia. Depende exclusivamente de la voluntad arbitraria de Dios lo que le conduce a un
estricto determinismo moral. En consecuencia, ni siquiera la ley moral puede ser cumplida,
ya que la naturaleza "caída" del hombre lo impide. Sólo hay salvación en la fe de Cristo,
que ha merecido el cielo para todo el que crea en Él. El hombre carga sus pecados a Cristo
y éste nos imputa sus méritos. De modo que el hombre está predestinado y sólo a Dios
pertenece la fijación eterna de la suerte del alma en la vida futura.

Entre los humanistas y los reformadores hay, pues, algunos puntos de
contacto, pero notables diferencias.
a)

Entre los puntos de contacto podemos destacar la coincidencia en el ataque a la teología
oficial y a los representantes de la iglesia; la afirmación del papel central del hombre en el
universo y el interés despertado por el tema de la libertad del hombre.

b)

Entre las diferencias, mientras los renacentistas y los humanistas destacan la bondad natural
del ser humanoy exaltan su libertad, los reformadores las niegan. Para los representantes de
la reforma el hombre es naturalmente malo y carece de libertad, lo que les conduce al
determinismo moral. Para el humanismo cristiano sin embargo el hombre no es malo por
naturaleza y la voluntad no es un don pasivo, sino que debe ejercerse en la libertad, sin la
cual hablar de salvación del alma no tiene sentido. (Es conocida la polémica que mantuvo
Erasmo con Lutero sobre la libertad en su obra "Sobre el libre albedrío", a la que respondió
Lutero con "Sobre el albedrío esclavo").

umanismo
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Dibujo de Leonardo da Vinci, El hombre de Vitruvio.

En un sentido amplio, llámase humanismo al sentimiento individual y colectivo de una
civilización en la que destaca de manera prominente la admiración, exaltación y elogio de
la figura humana y el hombre, entendido éste no como figura masculina, sino como género
humano, en que florecen la cultura, el deporte, el arte y todo el quehacer humano se vuelve
trascendente. Su objetivo es enaltecer la dignidad humana. En la Historia ha tenido lugar en
muy pocas ocasiones: durante el siglo de oro en Grecia, retomado éste en el renacimiento
europeo, el idealismo alemán y posteriormente en un sinnúmero de puntos aislados de la
historia. Hoy atraviesa una profunda crisis.
En su sentido específico, el humanismo es un movimiento intelectual, filológico, filosófico
y artístico europeo estrechamente ligado al Renacimiento cuyo origen se sitúa en el siglo
XIV en la península Itálica (especialmente en Roma, Venecia y Florencia). Retoma el
antiguo humanismo griego del siglo de oro y mantiene su hegemonía en buena parte de
Europa hasta fines del siglo XVI, cuando se fue transformando y diversificando a merced
de los cambios espirituales provocados por la evolución social e ideológica de Europa,
fundamentalmente al coludir con los principios propugnados por las Reformas (luterana,
calvinista, etc.), la Contrarreforma católica, la Ilustración y la Revolución francesa del siglo
XVIII. El movimiento, fundamentalmente ideológico, tuvo así mismo una estética, el
clasicismo renacentista, plasmada, por ejemplo, en un nuevo tipo de letra, la redonda
conocida como letra humanística, imitada de la letra uncial latina antigua, que vino a
sustituir poco a poco a la letra gótica medieval.

La expresión studia humanitatis fue contrapuesta por Coluccio Salutati a los estudios
teológicos y escolásticos cuando tuvo que hablar de las inclinaciones intelectuales de su
amigo Francesco Petrarca; en éste, humanitas significaba propiamente lo que el término
griego filantropía, amor hacia nuestros semejantes, pero en él el término estaba
rigurosamente unido a las litterae o estudio de las letras clásicas. En el siglo XIX se creó el
neologismo germánico Humanismus para designar una teoría de la educación en 1808,
término que se utilizó después, sin embargo, como opuesto a la escolástica (1841) para,
finalmente, (1859) aplicarlo al periodo del resurgir de los estudios clásicos por Georg
Voigt, cuyo libro sobre este periodo llevaba el subtítulo de El primer siglo del Humanismo,
obra que fue durante un siglo considerada fundamental sobre este tema.

El Humanismo propugnaba, frente al teocentrismo de la teología escolástica medieval y el
canon eclesiástico de prosa, que imitaba el pobre latín tardío de los Santos Padres y el
simple vocabulario y sintaxis de los textos bíblicos traducidos, el antropocentrismo y los
studia humanitatis, una formación íntegra del hombre en todos los aspectos fundada en las
fuentes clásicas grecolatinas, muchas de ellas recién descubiertas entonces y previamente
entrevisto gracias al trabajo de traductores como Averroes y a la infatigable búsqueda de
manuscritos por eruditos humanistas en los monasterios de toda Europa, que accedieron así
a un latín más puro, brillante y genuino, y al redescubrimiento del griego gracias al forzado
exilio a Europa de los sabios bizantinos al caer Constantinopla y el Imperio de Oriente en
poder de los turcos otomanos en 1453.

En consecuencia el humanismo debía restaurar todas las disciplinas que ayudaran a un
mejor conocimiento y comprensión de estos autores, a los que se consideraba un modelo de
humanidad más puro que el contaminado por la viciosa Edad Media, para recrear las
escuelas de pensamiento filosófico grecolatino e imitar el estilo y lengua de los escritores
clásicos, y por ello se desarrollaron extraordinariamente la gramática, la retórica, la
literatura, la filosofía moral y la historia, ciencias ligadas estrechamente al espíritu humano,
en el marco general de la filosofía: las artes liberales o todos los saberes dignos del hombre
libre frente al dogmatismo cerrado de la teología, expuesto en sistemáticos y abstractos
tratados que excluían la multiplicidad de perspectivas y la palabra viva y oral del diálogo y
la epístola, típicos géneros literarios humanísticos, junto a la biografía de héroes y
personajes célebres, que testimonia el interés por lo humano frente a la hagiografía o vida
de santos medievales, y la mitología, que representa un rico repertorio de la conducta
humana más sugerente para los humanistas que las castrantes leyendas piadosas, vidas de
santos y hagiografías de Jacopo della Voragine y su leidísima Leyenda dorada. Este tipo de
formación se sigue considerando aún hoy como humanista.

Para ello los humanistas imitaron el estilo y el pensamiento grecolatinos de dos formas
diferentes: la llamada imitatio ciceroniana, o imitación de un solo autor como modelo de
toda la cultura clásica, Cicerón, impulsada por los humanistas italianos, y la imitatio
eclectica, o imitación de lo mejor de cada autor grecolatino, propugnada por algunos
humanistas encabezados por Erasmo de Rotterdam.
Contenido
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   •    1 Factores que favorecieron el humanismo
   •    2 Rasgos del humanismo
   •    3 Filosofía del humanismo
   •    4 Personalidades históricas
   •    5 Bibliografía
   •    6 Véase también

   •    7 Enlaces externos

   Factores que favorecieron el humanismo

Después de grandes debates y polémicas, a partir del siglo XV el movimiento humanista se
vio favorecido por varios factores:

    •   La emigración de sabios bizantinos: debido a que el Imperio Romano de Oriente
        estaba siendo asediado por los turcos, muchos de ellos buscaron refugio en Europa
        Occidental, especialmente en Italia, llevando con ellos textos griegos, promoviendo
        la difusión de la cultura, los valores y el idioma griego. Por ejemplo, Manuel
        Crisoloras, erudito griego de Constantinopla, que enseñó griego en Florencia desde
        el año 1396 al 1400 y escribió para uso de sus discípulos la obra Cuestiones de la
        Lengua griega, basándose en la Gramática de Dionisio Tracio; su discípulo
        Leonardo Bruni (1370-1444) fue el primero que hizo traducciones del griego al latín
        a gran escala, como también Ambrosio Traversario, quien además recomendó a
        Cosme de Médici que adquiriera doscientos códices griegos de Bizancio o
        Francesco Filelfo, que se llevó el mismo muchos otros.

    •   La invención de la imprenta: este invento de Gutenberg permitió el abaratamiento
        del costo y la difusión de los libros, garantizando la difusión masiva de las ideas
        humanistas y la aparición del sentido crítico contra el magister dixit o argumento de
        autoridad medieval.

    •   La acción de los mecenas: los mecenas eran personas que con su protección política,
        con su aprecio por el saber antiguo, con su afán coleccionista o con la remuneración
        económica a los humanistas para que se establecieran o costearan sus obras en la
        imprenta, facilitaron el desarrollo del Humanismo. Estas personas reunían obras
        clásicas y llamaban a eruditos conocedores de la literatura griega y romana; por si
        eso fuera poco, los acogían en sus palacios. Entre los mecenas más destacados
        sobresalen: la familia de los Médici de Florencia Lorenzo de Médicis, llamado el
        Magnífico y su hermano Juliano de Médicis, los pontífices romanos Julio II y León
        X, Cristina de Suecia.

    •   La creación de universidades, escuelas y academias: las universidades (como la de
        Alcalá de Henares, Lovaina, etc.) y las escuelas del siglo XV contribuyeron en gran
        parte a la expansión del Humanismo por toda Europa.

Rasgos del humanismo
La escuela de Atenas, fresco de Rafael.

Algunos de los rasgos ideológicos del humanismo son, por ejemplo:

   •   El antropocentrismo o consideración de que todo gira en torno al hombre frente al
       teocentrismo medieval.
   •   Se restaura la fe en el hombre porque posee valores importantes que no conviene
       despreciar.
   •   Ya no se desprecia ni la fama en este mundo, ni el dinero, ni el goce epicúreo de los
       sentidos.
   •   La razón humana adquiere valor y en pintura, mediante la perspectiva, se unifica
       con un punto de fuga racional la escala antes expresionista de las figuras.
   •   Se ponen de moda las biografías de Plutarco y se proponen como modelos, frente al
       guerrero medieval, al cortesano y al caballero que combina la espada con la pluma.
   •   Se ve como legítimo el deseo de fama, gloria, prestigio y poder (El príncipe, de
       Maquiavelo), valores paganos que bonifican al hombre frente a otros que lo reducen
       al compararlo con Dios y degradan esos valores a la categoría de pecados según la
       moral cristiana y la escolástica.
   •   El comercio no es pecado y el Calvinismo glorifica el dinero como señal de que
       Dios ha bendecido en la tierra a quien trabaja.
   •   El Pacifismo o irenismo: el odio por todo tipo de guerra.
   •   El deseo de la unidad política y religiosa de Europa bajo un sólo poder político y un
       solo poder religioso separado del mismo: se reconoce la necesidad de separar moral
       y política, autoridad eterna y temporal.
   •   La imitación o mímesis de la lengua y el pensamiento de la literatura clásica
       grecolatina.
   •   El equilibrio en la expresión, que debe ser clara, y no recargada ni conceptuosa: "El
       estilo que tengo me es natural y, sin afectación ninguna, escribo como hablo;
       solamente tengo cuidado de usar de vocablos que signifiquen bien lo que quiero
       decir, y dígolo cuanto más llanamente me es posible porque, a mi parecer, en
       ninguna lengua está bien la afectación. "(Juan de Valdés).
   •   La idealización y estilización platónica de la realidad. Se pinta la realidad mejor de
       lo que es, se la ennoblece (nobilitare).
   •   El arte humanista toma la materia popular y la selecciona para transformarla en algo
       estilizado e idealizado, de la misma manera que la novela pastoril recrea una vida
       campestre desprovista de las preocupaciones habituales al campesino. En el arte
       humanista no hay lugar para las manifestaciones vulgares de la plebe que se verán
       más tarde en el siglo XVII con el Barroco.
   •   El optimismo frente al pesimismo y milenarismo medievales. Existe fe en el
       hombre: la idea de que merece la pena pelear por la fama y la gloria en este mundo
       incita a realizar grandes hazañas y emular las del pasado. La fe se desplaza de Dios
       al hombre.
   •   El retorno a las fuentes primigenias del saber, la lectura de los clásicos en los textos
       originales y no a través de la opinión que dieron sobre ellos los Santos Padres y la
       religión católica.
   •   El contraste de opiniones frente al argumento de autoridad medieval: la imprenta
       multiplica los puntos de vista y las discusiones, enriqueciendo el debate intelectual
       y la comunicación de las ideas. Se ponen de moda los géneros del diálogo y la
       epístola, todo lo que suponga comunicación de ideas. Se propone la libre
       interpretación de la Biblia y su traducción a las lenguas vulgares (Lutero), frente al
       reduccionismo medieval de reducir su interpretación a la del Papa u obispo de
       Roma (Reforma o protestantismo).
   •   Ginecolatría, alabanza y respeto por la mujer frente a la misoginia medieval. Por
       ejemplo, el cuerpo desnudo de la mujer en el arte medieval representaba a Eva y al
       pecado; para los artistas humanistas del Renacimiento representa el goce epicúreo
       de la vida, el amor y la belleza (Venus).
   •   Búsqueda de una espiritualidad más humana, interior, (devotio moderna,
       erasmismo), más libre y directa y menos externa y material.

En sus comienzos, el humanismo es un movimiento regenerador y en sus principios básicos
se encuentra ya bosquejado en tiempos muy anteriores, por ejemplo, en las obras de
Isócrates, que se impuso una labor de regeneración parecida en la Grecia del siglo IV a. C.
En tiempos modernos se encuentra estrechamente ligado al Renacimiento y se benefició de
la diáspora de los maestros bizantinos de griego que difundieron la enseñanza de esta
lengua, muy rara hasta entonces, tras la caída de Constantinopla en poder de los turcos en
1453; la imprenta y el abaratamiento de los libros subsiguiente facilitó esta difusión fuera
del ámbito eclesiástico; por entonces el término humanista servía exclusivamente para
designar a un profesor de lenguas clásicas. Se revitalizó durante el siglo XIX dando nombre
de un movimiento que no sólo fue pedagógico, literario, estético, filosófico y religioso, sino
que se convirtió en un modo de pensar y de vivir vertebrado en torno a una idea principal:
en el centro del Universo está el hombre, imagen de Dios, criatura privilegiada, digna sobre
todas las cosas de la Tierra (antropocentrismo). Posteriormente, en especial en España
durante la segunda mitad del siglo XVI, el antropocentrismo se adulteró en forma de un
cristocentrismo que proponía la ascética y la mística como formas de vida que condujeron
al desengaño barroco, que desvirtuó durante el siglo XVII este movimiento en un principio
renovador impidiendo abrir nuevos horizontes.

Filosofía del humanismo

La filosofía renacentista o del renacimiento (siglo XV-XVI) comprende el pensamiento de
filósofos que rescataron el pensamiento humanista de la época clásica de Grecia para dar
paso a la modernidad. Existe una reinterpretación más receptiva y abierta tanto del arte
clásico como de la filosofía antigua, que contrasta con los excesos en la desmaterialización
de la realidad que se produjo durante la filosofía medieval.

Estos son algunos autores destacados:

   •   Juan Luis Vives
   •   Tomas Moro
   •   Marsilio Ficino
   •   Giovanni Pico
   •   Pietro Pomponazzi
   •   Maquiavelo
   •   Erasmo de Rotterdam
   •   Martín Lutero
   •   Giordano Bruno
   •   Copérnico
   •   Thomas Digges
   •   Montaigne

Personalidades históricas

Los autores más señeros de este movimiento fueron:

Marco Tulio Cicerón (106 a.C. -43 a.C.), por sus ideas está considerado el primer
humanista de la historia, y aunque no se adscribe al movimiento, su influencia en el mismo
es fundamental. Ante las guerras civiles que asolaban la República romana, reclamará la
revalorización de la dignidad individual y la construcción de una moral pública.

Dante Alighieri (1265-1321), fue el primero en situar a la antigüedad en el centro de la vida
cultural.

Francesco Petrarca (1304-1374), es conocido como el padre del humanismo. Fue el primero
en señalar que para ser culto y adquirir verdadera humanidad, era indispensable el estudio
de las lenguas y letras de los clásicos.

Giovanni Boccaccio (1313-1375), al igual que Petrarca, dedicó su vida al estudio de los
clásicos, especialmente a los latinos, y realizó un importante compendio mitológico, la
Genealogía de los dioses paganos.

Leonardo Bruni (1374-1444), a quien se debe un profundo impulso a la traducción de la
literatura griega.
Pico della Mirandola (1463-1494), quien probablemente haya sido el primero en utilizar la
palabra humanista para referirse al nuevo movimiento. Fue el autor de un Diálogo sobre la
dignidad del hombre.

Lorenzo Valla (1407-1457), fundador de la filología por su estudio de los poetas latinos y
su proposición de una nueva gramática. Quizá su logro más conocido fue su
descubrimiento, basado en pruebas filológicas, de la falsedad del documento medieval
Donación de Constantino supuestamente redactado por este emperador, y por el que se
otorgaban los territorios de la Italia central al cuidado del Papa romano.

Marsilio Ficino, que divulgó la filosofía de Platón por Europa.

Poggio Bracciolini, gran perseguidor de manuscritos por toda Europa; a él se debe
principalmente la recuperación de numerosos escritos de Cicerón y de otros autores
importantes como Lucrecio y la consideración del latín como una lengua viva y aún
creativa.

Erasmo de Rotterdam (1469 - 1536), fue la gran figura intelectual en el debate entre
católicos y protestantes y creador de una corriente personal dentro del humanismo de crítica
del cristianismo medieval tradicional, el erasmismo, a través de sus Colloquia y diversos
opúsculos.

Guillaume Budé (1467-1540), humanista francés que editó en su país numerosos autores
clásicos grecolatinos junto a

Robert Estienne, labor comparable a la del impresor y humanista Aldo Manuzio en Italia.

Giulio Cesare Scaligero, gran filólogo y preconizador de la imitatio ciceroniana frente a la
imitatio eclectica de Erasmo de Rotterdam.

Pierre de la Ramée (1515-1572), más conocido como Petrus Ramus, líder de la principal
corriente antiaristotélica del Humanismo.

Tomás Moro (1478-1535), humanista inglés autor de un escrito satírico que sirvió de
modelo a otros muchos, la Utopía, y se enfrentó en defensa de sus ideas al rey Enrique
VIII.

Juan Luis Vives, amigo de Erasmo y de Tomás Moro, el primero en tratar la psicología
como disciplina científica y con contribuciones originales en todo tipo de materias.

Antonio de Nebrija, que logró renovar los métodos de enseñanza de las lenguas clásicas en
España.

Michel de Montaigne, quien vertió a la lengua vulgar lo más selecto del pensamiento
grecolatino creando el género del ensayo, típicamente humanista...

Todos estos y muchos otros, como Leon Battista Alberti, Giovanni Pontano o Angelo
Poliziano crearon el espíritu de una nueva época, el Renacimiento, que se expandió a través
del invento de la imprenta y las magníficas ediciones de clásicos del impresor Aldo
Manuzio y sus hijos y discípulos El humanismo, como una de los fundamentos ideológicos
del Renacimiento, suponía una evidente ruptura con la idea de religión única que se
manejaba hasta entonces en la que Dios era el centro y la razón de todas las cosas. Con el
Humanismo, Dios no perdía su papel predominante, pero se situaba en un plano diferente, y
ya no era la respuesta a todos los problemas. Probablemente el autor que supo aunar mejor
que ninguno la filosofía Humanística con el pensamiento cristiano fuera Erasmo de
Rotterdam

PÍTULO III: CARACTERÍSTICAS DEL HUMANISMO

   •   Se trabajo con mucho entusiasmo para estudiar las obras de la antigüedad, con la
       ayuda de príncipes y pontífices.
•   Se desarrollo una mentalidad erudita, crítica y apasionada por las artes y las
       ciencias.
   •   Descubrimientos geográficos y técnicos.
   •   Se creó el orgullo y el individualismo del hombre renacentista.
   •   Tuvo un carácter literario.
   •   Rechazaba la visión teocrática del Medioevo, defendía una concepción
       antropocéntrica del Universo.
   •   Era la permanente búsqueda de un ideal de equilibrio y armonía.
   •   Se inclino hacia las escuelas neoplatónicas, filtradas por el cristianismo.
   •   Su finalidad era un nuevo examen del hombre y su mundo, tomando como maestros
       y ejemplo los autores clásicos.
   •   El hombre y la naturaleza se convierten en los dos polos de la cultura y de la vida
       renacentista.

CAPÍTULO IV: PRINCIPALES REPRESENTANTES DEL HUMANISMO

   •   Erasmo de Rótterdam: Humanista y escritor florentino y según muchos el más fiel
       representante de esta corriente.
   •   Francisco Petarca: (1304-1374), poeta y humanista italiano, considerado el primero
       y uno de los más importantes poetas líricos modernos. Su perfeccionamiento del
       soneto influyó en numerosos poetas posteriores, desde los españoles Garcilaso de la
       Vega y Quevedo hasta los ingleses William Shakespeare y Edmund Spenser. Su
       amplio conocimiento de los autores de la antigüedad y su restauración de la lengua
       latina clásica le valieron la reputación de "primer gran humanista", pero, además,
       contribuyó a la instauración definitiva del italiano como lengua literaria.
   •   Dante Alighieri: (1265-1321), poeta, prosista, teórico de la literatura, filósofo y
       pensador político italiano. Está considerado como una de las figuras más
       sobresalientes de la literatura universal, admirado por su espiritualidad y por su
       profundidad intelectual.
   •   Boccaccio: (1313-1375), poeta y humanista italiano, uno de los más grandes
       escritores de todos los tiempos.Probablemente nació en París aunque sea un hecho
       muy discutido, hijo ilegítimo de un comerciante florentino y una noble francesa.
       Criado en Florencia, fue enviado a estudiar el arte del comercio a Nápoles, hacia el
       1323. Abandonó la contabilidad por el Derecho Canónico y éste por los estudios
       clásicos y científicos. Formó parte de la corte de Roberto de Anjou, rey de Nápoles.
       Se suponía que el rey tenía una hija ilegítima, Maria dei Conti d’Aquino. Aunque
       no se han encontrado pruebas concluyentes de su existencia, se ha dicho que fue
       amante de Boccaccio y que inspiró gran parte de su obra. Puede incluso que sea la
       Fíamela inmortalizada en sus escritos.

CAPÍTULO V: IMPORTANCIA DEL HUMANISMO

Gracias a las nuevas tendencias surgieron importantes adelantos. Uno de los más relevantes
fue la invención de la imprenta por el alemán Johanes Gutemberg, alrededor del año 1450.
Después de arduos años de trabajo, logró crear letras metálicas que podían ser colocadas
una al lado de la otra para luego entintarlas y así imprimir muchas copias de un texto. Este
invento, que hoy en día nos parece tan obvio, marcó una gran diferencia en su época.
También, la imprenta permitió la rápida divulgación de los escritos de Lutero y de las
protestantes.

                                   RENACIMIENTO

CAPÍTULO VI: CONCEPTO

Fue un periodo en el que se revalorizo la antigüedad clásica y se inicio un ciclo muy activo
en el que la crítica jugaba un papel importantísimo.

Es uno de los grandes momentos de la historia universal que marco el paso de mundo
medieval al mundo moderno. Es un fenómeno muy complejo que impregno todos los
ámbitos yendo por tanto, mas allá de lo puramente artístico como ha querido verse.
Según otros es un periodo que surge desde el descubrimiento de la imprenta, e incluso se
considera que no se produce hasta que Copérnico descubre el sistema heliocéntrico.

Es ante todo un espíritu que transforma no solo las artes, sino también las ciencias, las
letras y formas de pensamiento.

En líneas generales se puede considerar el arte renacentista como una exaltación del
hombre y del mundo, los dos ejes guiaban el pensamiento humanista de la época.

CAPÍTULO VII: ORÍGENES DEL RENACIMIENTO

El renacimiento tuvo su origen en Italia en los siglos XIV y XV, llegando a su apogeo al
iniciarse el siglo XVI. De Italia se extiende lentamente por Europa excepto Rusia. A lo
largo de los cincuenta años que van desde 1520 a 1570, discurre la madura plenitud del
Renacimiento y también se percibe su ocaso. Toda la europa de Occidente toma parte ahora
en el movimiento de las artes y de las letras. La recepción de los gustos italianos se
generaliza, los grandes maestros surgen ya no solo en Italia, sino en todo el ámbito de las
monarquías occidentales.

Pero el desarrollo normal de la cultura renacentista se ve afectada por el hecho simultáneo
de las luchas religiosas derivadas de la revolución protestante. Así, en Alemania, se corto el
brote renacentista, al igual que en Francia con las guerras civiles de la segunda mitad de
quinientos. Además en los países adheridos a las confesiones protestantes, el credo
iconoclasta de los nuevos evangelios suprimió la ocasión de ejercitar el mecenazgo
eclesiástico y, al menos en la pintura y la escultura, suprimió la temática abundante de los
motivos iconográficos, con la rara salvedad de los temas bíblicos.

CAPÍTULOVIII: CAUSAS DEL RENACIMIENTO

Conservación en universidades y conventos medievales de valiosos manuscritos de autores
griegos y romanos. Uso del latín como lengua culta, que hacía posible la lectura de las
obras clásicas. La presencia en tierra Italiana de ruinas romanas que tenían que despertar en
los curiosos el deseo de conocer la civilización que había levantado tales monumentos.

CAPÍTULO IX: PRINCIPALES REPRESENTANTES DEL RENACIMIENTO

   •   Botticelli: (1445-1510), uno de los pintores más destacados del renacimiento
       florentino. Desarrolló un estilo personalísimo, caracterizado por la elegancia de su
       trazo, su carácter melancólico y la fuerza expresiva de sus líneas.
   •   Nació en Florencia, hijo de un curtidor, y su verdadero nombre era Alessandro di
       Mariano Filipepi.
   •   Leonardo da Vinci: (1452-1519), artista florentino y uno de los grandes maestros
       del renacimiento, famoso como pintor, escultor, arquitecto, ingeniero y científico.
       Su profundo amor por el conocimiento y la investigación fue la clave tanto de su
       comportamiento artístico como científico.
   •   Rafael de Sanzi: (1483-1520), pintor renacentista italiano considerado como uno de
       los más grandes e influyentes artistas de todos los tiempos. Nació en Urbino y su
       primera formación la adquirió de su padre, el pintor Giovanni Santi.
   •   Miguel Ángel Bounarrot: (1475-1564), uno de los mayores creadores de toda la
       historia del arte y, junto con Leonardo da Vinci, la figura más destacada del
       renacimiento italiano. En su condición de arquitecto, escultor, pintor y poeta ejerció
       una enorme influencia tanto en sus contemporáneos como en todo el arte occidental
       posterior a su época. Nació el 6 de marzo de 1475 en el pequeño pueblo de Caprese,
       cerca de Arezzo.
   •   Nicolás Copérnico : (1473-1543), astrónomo polaco, conocido por su teoría según
       la cual el Sol se encontraba en el centro del Universo y la Tierra, que giraba una vez
       al día sobre su eje, completaba cada año una vuelta alrededor de él. Este sistema
       recibió el nombre de heliocéntrico o centrado en el Sol.

CAPÍTULO X: CARACTERÍSTICAS DEL RENACIMIENTO
El renacimiento estuvo en Italia, y suele dividirse en tres etapas con los términos italianos
trenceto (siglo XIV), Quattrocento (siglo XV) y Cinquecento (siglo XVI).

También sabemos que los artistas renacentistas concebían sus obras según los modelos de
la antigüedad clásica. Sin embargo, le agregaron un cierta idealización. Belleza y armonía
conjunta se convertían en un valor que debía representar las reglas naturales: el principio
del orden divino sobre las cosas. Con este concepto, no existía peligro de entrar en conflicto
con las ideas fundamentales del cristianismo.

Se estableció un modelo de belleza para las proporciones ideales del cuerpo humano y se
clasificaron los estilos clásicos en diferentes tipos. Estas adopciones sentaron las bases de
un arte más científico, caracterizado por la luminosidad y el equilibrio. El estudio de las
leyes de la óptica dio como resultado la perspectiva central, que desde entonces y por más
de 500 años ha dominado en pintura y escultura.

Durante el Renacimiento también cambió la condición del artista, que dejó de ser un
artesano insertado en un gremio. Los principales artistas fueron acogidos por las clases altas
y surgió el concepto de artista en el sentido moderno, libre y entregado conscientemente a
la expresión de sus actitudes personales y puntos de vista propios.

Romanticismo

  • 1.
    romanticismo 1. m. Movimiento literario,artístico e ideológico de la primera mitad del siglo xix,en que prevalece la imaginación y la sensibilidad sobre la razón y el examen crítico. Renacimiento Movimiento cultural europeo que desencadena el paso de la Edad Media a la Edad Moderna, en el que predominó el hu El RENACIMIENTO El Renacimiento es uno de los grandes momentos de la historia universal que marcó el paso de mundo Medieval al mundo Moderno. Es un fenómeno muy complejo que impregnó todos los ámbitos yendo por tanto, más allá de lo puramente artístico como ha querido verse. Para muchos autores empieza en 1453 con la conquista turca de Constantinopla. Según otros es un nuevo periodo que surge desde el descubrimiento de la imprenta, e incluso se considera que no se produce hasta que Copérnico Picco della Mirandolla descubre el sistema heliocéntrico; pero la fecha tope es 1492, con el descubrimiento de América. El término Renacimiento deriva de la expresión italiana rinascita, vocablo usado por primera vez por el literato Petrarca y revalorada por el arquitecto y teórico Giorgio Vasari, que la delimita en el mismo momento histórico en que tuvo lugar este movimiento cultural. Vasari lo acuÒa en su obra Vidas de los más ilustres artistas para referirse a un movimiento que hace resucitar en el arte y la cultura los valores espirituales de la antiguedad clásica. El término no empieza a utilizarse hasta el siglo XVI, pero no será consagrado en sentido histórico, social y cultural hasta mediados del siglo XIX. Será a partir de este momento cuando ya cobrará fuerza el redescubrimiento del hombre como individuo, el redescubrimiento del mundo como armonía y realidad que rodea al hombre liberado de todas las preocupaciones religiosas. El Renacimiento es ante todo, un espíritu que trnasforma no sólo las artes, sino también las ciencias, las letras y formas de pensamiento. En su conjunto se ha visto una clara reacción al espíritu teológico de la Edad Media, sin embargo la ruptura no se produce de manera violenta porque no pocas de las concepciones que se van a desarrollar tuvieron su origen durante el medievo, y esto es claramente apreciable en el terreno artístico. Durante buena parte del siglo XV perviven las formas del arte medieval, iniciándose una convivencia entre los clasicismos, que poco a poco van a ir imponiéndose a los elementos góticos en autores como Brunelleschi o Fra Angelico que ensayan movimientos que posteriormente se van a desarrollar. Esta serie de fenómenos nos dan a entender que hablar de ruptura no es del todo correcto, es quizá más una evolución que nos permite comprender mejor ciertas manifestaciones del siglo XV. Este movimiento surge en Italia a fines del siglo XIV y principios del XV, expandiéndose con fuerza a Europa a mediados del siglo XV, y desde mediados del siglo XVI al mundo hispanoamericano. Es un movimiento universal pero que adopta las características y modos propios del pasado de las naciones a través de un proceso de asimilación. El que su origen sea italiano es porque Italia es fundamental por su pasado histórico que ahora se quiere recuperar e impulsar. Además hay otro factor relevante y es que en Italia nunca hubo un arraigo total y fuerte de lo medieval como ocurrió en Europa, precisamente porque aún estaba latente el espíritu clásico.
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    Politicamente Italia seorganizó en torno a ciudades-estado que obtuvieron un gran auge artístico y político encabezadas por Florencia. Tras la muerte de Juan Galeazzo Visconti en 1402 los intentos por hacer de italia un reino unido bajo el mando de un solo gobernante, excedieron sus posibilidades reales. En el Renacimiento la historia de Italia es la de sus cinco estados principales: Florencia, Milán, Nápoles, Venecia y el Papado. Las constantes luchas por ampliar las fronteras hicieron posible la creación de un nuevo grupo social: los Condottierieran personajes especializados en la guerra, grandes estrategas que estaban generalmente al mando de una compañia, aunque, en última instancia, su suerte la decidían el poder, ls necesidades, los objetivos y los recursos del príncipe o Estado al que servía. Las guerras entre los estados italianos se hacían mediante contratos, por tanto a través de los condottiero, durante casi dos siglos. Esta tradición pseudo-mercenaria se hizo presente en europa desde el siglo XIII, gracias en parte al desarrollo económico de las ciudades, el crecimiento demográfico y la tradición de las Cruzadas, haciendo posible que parte de la clase de terratenientes se aúnen para producir un gran excedente de grupos armados fuertemente cualificados. Desde finales de l siglo XV los condottieri fueron personajes para los que la guerra era una empresa esporádica más que una actividad permanente; la clave de este sistema se basaba en la condotta, contrato en el que se especificaban las condiciones de los servicios prestados por el capitan y sus soldados y su retribución por ellos. Este tipo de contrato se utilizó en otros ámbitos, gracias al nacimiento de una fuerte burguesía p´rospera que buscaba su propio beneficio. Nace ahora la clientela, debido a que la economía se va liberando y van tomando autonomía los pequeños comerciantes y banqueros que, con su mecenazgo, van a impulsar relaciones comerciales a nivel nacional e internacional. Pero este movimiento de capital no estaba controlado por un Estado fuerte que promoviera dichas iniciativas, sino que generalmente funcionaban como empresas privadas, gestionadas a menudo sobre una base familiar, subordinándose a la iniciativa de un linaje o clase social acomodada. Generalmente se trataba de aristrócratas que no eran miembros de la nobleza ni pretendían serlo, y, sin embargo, eran reconocidos como personajes de alto prestigio en la sociedad renacentista. Se mantenían al margen de la corte, valiéndose de la situación de que el príncipe o monarca no conocían los mecanismos financieros, abriéndose para ellos un campo extraordinario de oportunidades como operadores económicos o intermediarios entre ellos financiando algunos de los gastos extraordinarios de la corte. Pero aun sin pertenecer a la clase nobiliaria y eclesiástica, gracias a su capital rivalizaron con ellos. El nacimiento del mecenazgo impulsó tambien planteaminetos gremiales, siendo la propia ciudad la que generosamente propició con los fondos de sus arcas el engrandecimiento de las ciudades. Así, por ejemplo, el Hospital de los Inocentes de Florencia fue costeado por el gremio del arte de la seda. Ya hemos dicho antes que el Renacimiento surgió en Italia, pero además, el Renacimiento del siglo XV se da solo en este país. Se puede decir que en Francia, España y Alemania hacia 1450/1500 ya se conoce este movimiento, pero no se desarrolla plenmente hasta el siglo XVI. El renacer de Italia estuvo ligado a la idea de la recuperación de la grandeza de Roma, que tras la caída del Imperio Romano, y un periodo de anarquía y confusionismo, desde el quattrocento se trata de romper con esa etapa bárbara para volver a esa idea de grandeza latina. La pérdida de poder de la iglesia hizo que se propagaran las herejías, que finalmente darán a fines del siglo XVI la Reforma Protestante. En esta épocael Imperio Bizantino se tambaleaba por los Turcos; la economía Europea estaba en crisis y las revueltas se propagaban. Esta etapa de crisis afectó al pensamiento: el escolasticismo de la Edad Media cae en un escepticismo radical. Los primeros pensadores cristianos concedían una primacía al espiritualismo sobre lo material, existía una visión providencialista, el poder de los Papas sobrepasaba al de los Príncipes y esto dio lugar a inicios del Renacimiento a enfrentamientos entre ambos poderes. Teorías de inicios del Renacimiento proponen que el gobierno es una institución
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    terrenal pero deorigen divino. Surgen entonces nuevos pensadores que renuevan la teoría política, exigiendo la separación de poderes: el gobierno es una institución terrenal de invención humana que no tiene nada que ver con la divinidad. Uno de los primeros teóricos en afirmar esta otra teoría fue Dante, que, en su obra De Monarquia defiende la autoridad civil sobre la eclesiástica. Otros tantos pensadores proponen esta división como Marsilio de Padua y Guillermo de Occam entre otros. La teoría política de este periodo llega a su culmen con Maquiavelo, pensador que influirá posteriormente en el pensamiento del Barroco. Este autor propone por primera vezla total separación de poderes entre la Iglesia y Estado, pero incluso fue más allá: en su obra Discursos afirmó que el objetivo de un buen gobernante debía ser el bienestar de su comunidad, por tanto el soberano podía saltarse cualquier cuestión moral, ética o religiosa. La polémica estaba servida en los núcleos eclesiásticos, culminando con la Reforma. Todas estas ideas fueron posibles también gracias a los avances científicos de este periodo. La ciencia cobrará un fuerte desarrollo gracias al humanismo y a inquietud intelectual. El Humanismo tiene sus antecedentes en plena Edad Media, en la modernidad del pensamiento de Abelardo, filósofo francés del siglo XII, que propugno una filosofía individualista ensalzando la grandeza humana, en un momento en que domina la idea de Dios sobre lo terrenal. Un poco más adelante otro antecedente aislado fue la corriente humanista desarrollada en el siglo XIII en la Universidad de Charyres, donde se animaba a profundizar y conocer el mundo clásico. Este brote aislado francés se da en Italia en términos similares en los círculos cultos de Florencia, en la Academia Neoplatónica costeada por los Médici. El término Humanismus fue acuñado en 1808 por el alemám Netharmer, refiriéndose al valor formativo en la educuación de los clásicos grecolatinos. El humanista del Renacimiento era por definición un erudito, un hombre culto, enamorado de la antigüedad y perocupado por el estudio de todas las disciplinas en el campo del saber. Se siente atraído por la filosofía de Platón. Los dos máximos defensores de las concepciones platónicas fueron Marsilio Ficcino y Piccolo della Mirandolla, que fueron quienes fundaron la Academia Neoplatónica de Florencia. En teoría defendían el pensamiento platónico adaptándolo al concepto cristiano. En la Academia se promovió el estudio y la traducción de la cultura latina, destacando Pietro Bracciolini que descubrió el Tratado de Arquitectura de Vitrubio, que será el modelo tratadístico de los siglos XV y XVI; también es importante la figura de Poliziano que recuperó el interés por la mitología, haciendo resurgir el paganismo en el arte cristiano. El hombre humanista se centra en el estudio de la cultura clásica, en el estudio del hombre como individuo y en su capacidad intelectual para el estudio de todos los campos del saber: ciencia, filosofía, arte...El ideal es un hombre completo, armónicamente desarrollado en lo físico y en lo espiritual que no limita su saber a un campo concreto, sino abierto a lo universal. La plena confianza que se tiene en el hombre da lugar al antropocentrismo. El prototipo de humanista lo encontramos en Leonardo da Vinci. El intelectualismo de este periodo produjo grandes avances en el mundo de las ciencias, acrecentado por el descubrimiento de la imprenta que ayudó a la difuesión de los saberes por todas las cortes Europeas. El hombre en el terreno científico trata de profundizar en las apicaciones y fundamentos de la ciencia; así hay un gran desarrollo de la oftalmología; las cátedras de cirugía y anatomía en las Universidades serán desarrolladas por los médicos que se van dirigiendo cada vez más por el camino práctico como Miguel Servet, que publicó el Tratado de Terapeútica donde manifiesta ser el descubridor de la circulación pulmonar, dejando la puerta abierta para que posteriormente se descubra la circulación de la sangre. La astronomía fue uno de los campos más importantes en el progreso científico, que influirá en el cambio de pensamiento de los europeos gracias a la obra de Copérnico De Revolutionibus Orbium Caelestium donde tira por la borda las teorías geocentristas de Ptolomeo, afirmando un sistema heliocéntrico que explica de manera más efectiva los fenómenos astronómicos observados. Se producen también extraordinarios inventos en el campo de la ciencia de la navegación, impulsados por el descubrimiento de América: aparece el astrolabio y el nocturlabio, la carta naútica o portulario, inventos que facilitaron la navegación y el afán de aventura y conquista
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    de nuevos territorios. A partir del siglo XVI estos conocimientos comienzan a difundirse por toda Europa, pero antes de terminar esta brevísima introducción al Renacimiento hay que mencionar un hecho importante que marcó el paso de este periodo al Barroco, y que conocemos como la crisis Manierista. En 1527 los ejércitos del emperador Carlos V tomaron Roma y la sometieron a un brutal saqueo donde fueron hechos prisioneros el Papado y el Sacro Colegio Cardenalicio. Durante nueve meses toda la cristiandad estuvo sin guía, augurando ya el cambio con la Reforma que desde Alemania se pedía con fervor. Un cambio que defraudó a muchos en su esperanza por la renovación de la iglesia porque no llegó a culminar hasta varios años después y sin cuajar en Roma. Pero, como indica André Chastel en su obra El Saco de Roma desde esta fecha ya nada fue igual: esta crisis no sólo supuso un trágico ejemplo de la guerra, sino que dio lugar a la difusión de una nueva mentalidad que afectó tanto a las artes como a las letras más allá de Italia. Así surge el manierismo, término que deriva del vocablo italiano Manieray que se refiere a los distintos modos gramaticales de diverso significado. El significado más parecido sería estilo, aunque la maniera era considerada un atributo inherente al arte. La llegada del Manierismo está relacionada con la creación y práctica de un tipo completamente distinto en su personalidad, dotado de facultades individuales propias, esto suponía una liberalización en parte de las reglas estéticas que se promovieron desde las Academias del Renacimiento. El Manierismo surge en un periodo de crisis como una transición no sólo debida a un antihumanismo, como se ha intentado ver, sino que se suman una serie de factores que, de manera inherente, hacen que aparezca la ruptura: el saqueo de Roma, la preparación del Concilio de Trento, la nueva orientación de las rutas comerciales, la revolución económica en toda Europa y la crisis econímica en el ámbito mediterráneo, que hacen realidad la crisis y también en parte la disolución del humanismo en Italia, en favor de una mentalidad que es por un lado racionalista hasta el límite, y por otro lado radicalmente antiintelectualista. Esta crisis comenzó con la duda de si eran concordantes las necesidades espirituales y corporales con las creencias religiosas y la salvación, dando lugar a un arte donde lo espiritual no era representado como algo que se consumía en las formas materiales, sino que podía ser sugerido más allá de los límites de las formas. De esta manera el manierismo como antihumanismo, como filosofía de vida y como nueva dirección por sus tendencias opuestas al Renacimiento, podría designarse como Contrarrenacimiento. El Manierismo es por tanto, una manifestación de crisis, la necesidad de nuevos horizontes para ser explorados que se produce , sobre todo en el ámbito del arte, y que augura el nacimiento de un nuevo periodo: el Barroco. Texto de Mónica Diez de la Cortina manismo. 1. Características del Humanismo y del Renacimiento El Renacimiento y la Edad Media
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    1. La primera dificultadque se plantea al hablar del Renacimiento es la de señalar con precisión sus límites con respecto a la edad media. Al igual que ocurre con otras clasificaciones históricas resulta difícil deslindar el final de una época y el comienzo de otra, de tal modo que, dependiendo de los historiadores y de los lugares y factores que toman en consideración, podemos considerar que el Renacimiento se desarrolla en los siglos XV y XVI, haciendo avanzar a retroceder sus orígenes a lo largo del siglo XV en función de las consideraciones que hayamos tomado en cuenta, y alargando su final hasta bien entrado el siglo XVII, lo que supone un margen de imprecisión importante. 2. No menor dificultad representa la cuestión de determinar si el Renacimiento supone una radical ruptura o una continuidad con respecto a la edad media. El desarrollo de la burguesía, clase social impulsora de los ideales renacentistas, comienza en la edad media, y va asociada al desarrollo del individualismo; la penetración de la filosofía griega en occidente se había realizado ya a través de las escuelas de traductores (Toledo, Vich, Nápoles, Palermo...) a lo largo de la edad media, especialmente durante el siglo XIII, lo que supone un despertar "medieval" del retorno a los clásicos, que será otra de las características clave del Renacimiento. Lo mismo ocurre con el desarrollo de la ciencia, mediante la actividad de los medievales Ockham, Oresme y Buridano, a lo que podemos añadir otros acontecimientos importantes que dejarán sentir su influencia con posterioridad, como el descubrimiento de América o de la imprenta. 3. Pero si es cierto que podemos encontrar algunos elementos de continuidad entre la edad media y el Renacimiento, como los señalados anteriormente, eso no basta para reducir el Renacimiento a una mera continuidad de la edad media. Por supuesto que todas las épocas históricas se generan a partir de otras anteriores en las que podemos encontrar en germen algunos de sus caracteres principales; pero ni el grado de desarrollo de dichos elementos, ni su significación, es reducible al que tenían en la época anterior. Y eso ocurre también con el Renacimiento. Los europeos del siglo XVI tenían una clara conciencia de ruptura con respecto a la edad media, conciencia mantenida por la sucesión de una serie de transformaciones sociales, políticas, religiosas, económicas, culturales, que nacían con una clara voluntad de oposición a lo "medieval". Entre ellas podemos destacar la desintegración de la iglesia y el desarrollo de la reforma luterana, y el de la iglesia anglicana con Enrique VIII, que se producen en el marco de la consolidación de los Estados nacionales y de las monarquías absolutas que van a configurar un nuevo mapa político en Europa, al que hay que asociar el desarrollo de la burguesía y su papel predominante, con la expansión del comercio, lo que supondrá el principio del fin del feudalismo. El desarrollo de la cartografía, el descubrimiento de la brújula, la utilización de la pólvora, son elementos que va a conducir al descubrimiento y colonización de América, lo que provocará un aumento de la desconfianza respecto al saber medieval. El descubrimiento de la imprenta facilitará la circulación de las nuevas ideas. A.- Caracteres generales del Humanismo y del Renacimiento Las relaciones entre humanismo y Renacimiento se presentan bajo el aspecto de una polémica: mientras que el humanismo se caracterizará por el retorno a la sabiduría clásica, en el marco de una preocupación fundamentalmente de signo filológico y teológico, el Renacimiento lo hará como impulsor del desarrollo de la ciencia. Así, el Renacimiento, sin renunciar a los temas básicos del humanismo, le superará, al desligar tales temas de la perspectiva teológica y enlazarlos con el pensamiento científico a) Caracteres del humanismo 1.
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    Uno de losrasgos distintivos más conocidos y destacados del humanismo es su interés por lo "antiguo", por lo clásico, interés en el que predomina el punto de vista de la investigación filológica. Este interés provoca el desarrollo de la perspectiva histórica en el acercamiento a otra cultura, por que se puede afirmar que con el humanismo se consolida la historicidad como clave del pensamiento europeo. 2. A diferencia de lo que ocurría en la edad media, donde el hombre era considerado fundamentalmente desde una perspectiva teológica, los humanistas valorarán el hombre desde una perspectiva mundana, no-divina, es decir, el hombre será visto como un ser natural e histórico. La religión, aparte de su función redentora, es considerada ante todo en su función civil. Así, tanto la religión como la tolerancia religiosa son instrumentos válidos para asegurar el ideal de la paz civil. La creencia en la unidad última de todas las religiones es afirmada, consecuentemente, desde esta caracterización. b) Caracteres del Renacimiento 1. El ideal común de este período viene definido por la esperanza de un renacer del ser humano a una vida verdaderamente "humana", mediante el recurso a las artes, las ciencias, la investigación... poniendo de manifiesto la consideración del ser humano como ser natural, en oposición a la consideración medieval del ser humano como ser-para-Dios. 2. El retorno a los antiguos significa no sólo la recuperación de su obra, sino fundamentalmente el retorno al principio, a los orígenes de la vida humana, cultural, del ser humano. Volver al principio no significa volver a Dios, sino precisamente al terreno del hombre y del mundo humano. De ahí la valoración del pensamiento filosófico pre-cristiano. El retorno significa, además, una conquista. La vuelta a los orígenes, al principio, conlleva la conquista de la personalidad humana. El que este retorno se efectúa mediante las artes y las ciencias, y no mediante experiencias místicas interiores, por ejemplo, significa una búsqueda de la objetividad. En efecto, sólo la objetividad puede poner en evidencia el status original del hombre frente a la naturaleza, es decir, manifestar su origen y su condición humana. 3.
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    Por lo mismo,el hombre es libre de decidir su conducta, de elegir su destino, lo que supone una exaltación de la libertad individual tanto en el orden teológico como el orden cultural y social. B.- Principales corrientes filosóficas del Renacimiento a) Platonismo. b) Aristotelismo averroista (Padua, un solo entendimiento) y Aristotelismo alejandrino (Alejandro de Afrodisia, muchos entendimientos). c) Estoicismo, epicureísmo, escepticismo. d) Naturalismo: Bruno, Telesio, Campanella. e) A ellas hay que sumar la actividad científica representada por Copérnico, Galileo y Kepler, en lo que supondrá la renovación de la concepción del Universo. C.- Características filosóficas 1. Una de las características más notables del Renacimiento es el antropocentrismo, lo que supone una valoración no sólo de la personalidad del ser humano, sino también de su individualidad. 2. También el naturalismo irá asociado al desarrollo del Renacimiento. Se destacan los aspectos naturales del hombre versus los aspectos sobrenaturales. Es algo de lo que encuentran los renacentistas que "vuelven" a Aristóteles: la separación del universo y de Dios y la exaltación de la naturaleza; al igual que los que se "vuelven" hacia Platón, buscando una religiosidad natural y la exaltación del hombre y de su libertad (el hombre no es malo, es ignorante, no necesita, pues, la gracia divina para su redención). 3. Bacon, Copérnico, Galileo, Kepler, son figuras centrales en el desarrollo de la ciencia, que supondrá la destrucción de la imagen ptolomeica del mundo, inspirada en el universo cerrado y geocéntrico de las dos esferas; la creciente y progresiva matematización de la naturaleza y el desarrollo del método experimental serán dos de las bazas más significativas de su triunfo. 4. El Renacimiento supone pues el renacer del espíritu de libertad de un ser humano que se quiere inserto en la naturaleza y en la historia. El ser humano y la libertad en el humanismo y en la Reforma El Humanismo 1. El humanismo de Lorenzo Valla, de Vives, de Budé, de Tomás Moro, está impregnado de una visión del ser humano como ser natural e histórico que debe realizarse en el uso de la libertad. Tal humanismo lo podemos considerar entroncado en el de Erasmo de Rotterdam (1467-1536), del que destacamos las siguientes características: 2.
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    La vida humanaes comprendida por Erasmo como una cooperación del hombre con Dios. El hombre no es malo por naturaleza (la naturaleza humana no queda corrompida por el pecado original, nos dice Erasmo, contrariamente a lo que sostendrán los reformadores). Los elementos bíblicos y evangélicos, junto con la gracia, permitirán al hombre aspirar a la salvación, para lo que es necesario el uso de la libertad. El hombre ha sido privado por el pecado original de los bienes sobrenaturales que Dios le había concedido, pero conserva las facultades y las fuerzas que requiere una vida moral. Una de estas facultades precisamente la libertad. La afirmación de la libertad humana es necesaria para obtener la salvación. El hombre, ayudado por la gracia y eligiendo libremente el recto comportamiento moral puede aspirar a la recuperación de los bienes perdidos con el pecado, puede aspirar a la salvación. La gracia sola no bastaría. La salvación está al alcance del ser humano, pero necesita quererla y buscarla en el ejercicio de su libertad, aunque no dependa exclusivamente de ella, ya que, sin la gracia, la libertad sóla tampoco bastaría para conseguirla. La Reforma 1. Entre los temas más destacados del pensamiento de la Reforma se encuentra la valoración de la experiencia interior del hombre frente a la acción hipócrita externa, que acentuará el subjetivismo. Ello se acompaña de una manifiesta hostilidad a la teología que será combatida con la "lectura interior" de la Biblia y los Evangelios. Además, la suerte del alma depende exclusivamente de Dios, lo que supondrá la afirmación del determinismo y la negación de la libertad humana apoyándose, para ello, en la consideración de la corrupción natural del hombre por el pecado original. Toda la pureza y bondad inicial del ser humano, con las que fue creado por Dios, se pierde con el pecado original, por lo que no puede haber realmente una acción moral que emane de la voluntad humana, corrompida ya por dicho pecado original. 2. Uno de los personajes clave de la reforma será Martín Lutero (1483-1546), en quien predomina una concepción pesimista de la naturaleza humana: el hombre está corrompido desde el pecado original, privado de toda rectitud, interior o exterior. Sólo con la ayuda de la gracia puede hacer algún bien. La rectitud moral, pues, no puede ser consecuencia de la libertad del hombre ya que esta no es más que una vana creencia. Depende exclusivamente de la voluntad arbitraria de Dios lo que le conduce a un estricto determinismo moral. En consecuencia, ni siquiera la ley moral puede ser cumplida, ya que la naturaleza "caída" del hombre lo impide. Sólo hay salvación en la fe de Cristo, que ha merecido el cielo para todo el que crea en Él. El hombre carga sus pecados a Cristo y éste nos imputa sus méritos. De modo que el hombre está predestinado y sólo a Dios pertenece la fijación eterna de la suerte del alma en la vida futura. Entre los humanistas y los reformadores hay, pues, algunos puntos de contacto, pero notables diferencias.
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    a) Entre los puntosde contacto podemos destacar la coincidencia en el ataque a la teología oficial y a los representantes de la iglesia; la afirmación del papel central del hombre en el universo y el interés despertado por el tema de la libertad del hombre. b) Entre las diferencias, mientras los renacentistas y los humanistas destacan la bondad natural del ser humanoy exaltan su libertad, los reformadores las niegan. Para los representantes de la reforma el hombre es naturalmente malo y carece de libertad, lo que les conduce al determinismo moral. Para el humanismo cristiano sin embargo el hombre no es malo por naturaleza y la voluntad no es un don pasivo, sino que debe ejercerse en la libertad, sin la cual hablar de salvación del alma no tiene sentido. (Es conocida la polémica que mantuvo Erasmo con Lutero sobre la libertad en su obra "Sobre el libre albedrío", a la que respondió Lutero con "Sobre el albedrío esclavo"). umanismo De Wikipedia, la enciclopedia libre Saltar a navegación, búsqueda Para otros usos de este término, véase Humanismo (desambiguación). En este artículo o sección se detectaron los siguientes problemas: • No tiene una redacción neutral. • Carece de fuentes o referencias que aparezcan en una fuente acreditada. Por favor, edítalo para mejorarlo, o debate en la discusión acerca de estos problemas. Puedes avisar al autor pegando lo siguiente en su página de discusión: {{subst:Aviso PA|Humanismo|noneutral|referencias}} ~~~~ Dibujo de Leonardo da Vinci, El hombre de Vitruvio. En un sentido amplio, llámase humanismo al sentimiento individual y colectivo de una civilización en la que destaca de manera prominente la admiración, exaltación y elogio de la figura humana y el hombre, entendido éste no como figura masculina, sino como género humano, en que florecen la cultura, el deporte, el arte y todo el quehacer humano se vuelve trascendente. Su objetivo es enaltecer la dignidad humana. En la Historia ha tenido lugar en muy pocas ocasiones: durante el siglo de oro en Grecia, retomado éste en el renacimiento europeo, el idealismo alemán y posteriormente en un sinnúmero de puntos aislados de la historia. Hoy atraviesa una profunda crisis.
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    En su sentidoespecífico, el humanismo es un movimiento intelectual, filológico, filosófico y artístico europeo estrechamente ligado al Renacimiento cuyo origen se sitúa en el siglo XIV en la península Itálica (especialmente en Roma, Venecia y Florencia). Retoma el antiguo humanismo griego del siglo de oro y mantiene su hegemonía en buena parte de Europa hasta fines del siglo XVI, cuando se fue transformando y diversificando a merced de los cambios espirituales provocados por la evolución social e ideológica de Europa, fundamentalmente al coludir con los principios propugnados por las Reformas (luterana, calvinista, etc.), la Contrarreforma católica, la Ilustración y la Revolución francesa del siglo XVIII. El movimiento, fundamentalmente ideológico, tuvo así mismo una estética, el clasicismo renacentista, plasmada, por ejemplo, en un nuevo tipo de letra, la redonda conocida como letra humanística, imitada de la letra uncial latina antigua, que vino a sustituir poco a poco a la letra gótica medieval. La expresión studia humanitatis fue contrapuesta por Coluccio Salutati a los estudios teológicos y escolásticos cuando tuvo que hablar de las inclinaciones intelectuales de su amigo Francesco Petrarca; en éste, humanitas significaba propiamente lo que el término griego filantropía, amor hacia nuestros semejantes, pero en él el término estaba rigurosamente unido a las litterae o estudio de las letras clásicas. En el siglo XIX se creó el neologismo germánico Humanismus para designar una teoría de la educación en 1808, término que se utilizó después, sin embargo, como opuesto a la escolástica (1841) para, finalmente, (1859) aplicarlo al periodo del resurgir de los estudios clásicos por Georg Voigt, cuyo libro sobre este periodo llevaba el subtítulo de El primer siglo del Humanismo, obra que fue durante un siglo considerada fundamental sobre este tema. El Humanismo propugnaba, frente al teocentrismo de la teología escolástica medieval y el canon eclesiástico de prosa, que imitaba el pobre latín tardío de los Santos Padres y el simple vocabulario y sintaxis de los textos bíblicos traducidos, el antropocentrismo y los studia humanitatis, una formación íntegra del hombre en todos los aspectos fundada en las fuentes clásicas grecolatinas, muchas de ellas recién descubiertas entonces y previamente entrevisto gracias al trabajo de traductores como Averroes y a la infatigable búsqueda de manuscritos por eruditos humanistas en los monasterios de toda Europa, que accedieron así a un latín más puro, brillante y genuino, y al redescubrimiento del griego gracias al forzado exilio a Europa de los sabios bizantinos al caer Constantinopla y el Imperio de Oriente en poder de los turcos otomanos en 1453. En consecuencia el humanismo debía restaurar todas las disciplinas que ayudaran a un mejor conocimiento y comprensión de estos autores, a los que se consideraba un modelo de humanidad más puro que el contaminado por la viciosa Edad Media, para recrear las escuelas de pensamiento filosófico grecolatino e imitar el estilo y lengua de los escritores clásicos, y por ello se desarrollaron extraordinariamente la gramática, la retórica, la literatura, la filosofía moral y la historia, ciencias ligadas estrechamente al espíritu humano, en el marco general de la filosofía: las artes liberales o todos los saberes dignos del hombre libre frente al dogmatismo cerrado de la teología, expuesto en sistemáticos y abstractos tratados que excluían la multiplicidad de perspectivas y la palabra viva y oral del diálogo y la epístola, típicos géneros literarios humanísticos, junto a la biografía de héroes y personajes célebres, que testimonia el interés por lo humano frente a la hagiografía o vida de santos medievales, y la mitología, que representa un rico repertorio de la conducta humana más sugerente para los humanistas que las castrantes leyendas piadosas, vidas de santos y hagiografías de Jacopo della Voragine y su leidísima Leyenda dorada. Este tipo de formación se sigue considerando aún hoy como humanista. Para ello los humanistas imitaron el estilo y el pensamiento grecolatinos de dos formas diferentes: la llamada imitatio ciceroniana, o imitación de un solo autor como modelo de toda la cultura clásica, Cicerón, impulsada por los humanistas italianos, y la imitatio eclectica, o imitación de lo mejor de cada autor grecolatino, propugnada por algunos humanistas encabezados por Erasmo de Rotterdam.
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    Contenido [ocultar] • 1 Factores que favorecieron el humanismo • 2 Rasgos del humanismo • 3 Filosofía del humanismo • 4 Personalidades históricas • 5 Bibliografía • 6 Véase también • 7 Enlaces externos Factores que favorecieron el humanismo Después de grandes debates y polémicas, a partir del siglo XV el movimiento humanista se vio favorecido por varios factores: • La emigración de sabios bizantinos: debido a que el Imperio Romano de Oriente estaba siendo asediado por los turcos, muchos de ellos buscaron refugio en Europa Occidental, especialmente en Italia, llevando con ellos textos griegos, promoviendo la difusión de la cultura, los valores y el idioma griego. Por ejemplo, Manuel Crisoloras, erudito griego de Constantinopla, que enseñó griego en Florencia desde el año 1396 al 1400 y escribió para uso de sus discípulos la obra Cuestiones de la Lengua griega, basándose en la Gramática de Dionisio Tracio; su discípulo Leonardo Bruni (1370-1444) fue el primero que hizo traducciones del griego al latín a gran escala, como también Ambrosio Traversario, quien además recomendó a Cosme de Médici que adquiriera doscientos códices griegos de Bizancio o Francesco Filelfo, que se llevó el mismo muchos otros. • La invención de la imprenta: este invento de Gutenberg permitió el abaratamiento del costo y la difusión de los libros, garantizando la difusión masiva de las ideas humanistas y la aparición del sentido crítico contra el magister dixit o argumento de autoridad medieval. • La acción de los mecenas: los mecenas eran personas que con su protección política, con su aprecio por el saber antiguo, con su afán coleccionista o con la remuneración económica a los humanistas para que se establecieran o costearan sus obras en la imprenta, facilitaron el desarrollo del Humanismo. Estas personas reunían obras clásicas y llamaban a eruditos conocedores de la literatura griega y romana; por si eso fuera poco, los acogían en sus palacios. Entre los mecenas más destacados sobresalen: la familia de los Médici de Florencia Lorenzo de Médicis, llamado el Magnífico y su hermano Juliano de Médicis, los pontífices romanos Julio II y León X, Cristina de Suecia. • La creación de universidades, escuelas y academias: las universidades (como la de Alcalá de Henares, Lovaina, etc.) y las escuelas del siglo XV contribuyeron en gran parte a la expansión del Humanismo por toda Europa. Rasgos del humanismo
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    La escuela deAtenas, fresco de Rafael. Algunos de los rasgos ideológicos del humanismo son, por ejemplo: • El antropocentrismo o consideración de que todo gira en torno al hombre frente al teocentrismo medieval. • Se restaura la fe en el hombre porque posee valores importantes que no conviene despreciar. • Ya no se desprecia ni la fama en este mundo, ni el dinero, ni el goce epicúreo de los sentidos. • La razón humana adquiere valor y en pintura, mediante la perspectiva, se unifica con un punto de fuga racional la escala antes expresionista de las figuras. • Se ponen de moda las biografías de Plutarco y se proponen como modelos, frente al guerrero medieval, al cortesano y al caballero que combina la espada con la pluma. • Se ve como legítimo el deseo de fama, gloria, prestigio y poder (El príncipe, de Maquiavelo), valores paganos que bonifican al hombre frente a otros que lo reducen al compararlo con Dios y degradan esos valores a la categoría de pecados según la moral cristiana y la escolástica. • El comercio no es pecado y el Calvinismo glorifica el dinero como señal de que Dios ha bendecido en la tierra a quien trabaja. • El Pacifismo o irenismo: el odio por todo tipo de guerra. • El deseo de la unidad política y religiosa de Europa bajo un sólo poder político y un solo poder religioso separado del mismo: se reconoce la necesidad de separar moral y política, autoridad eterna y temporal. • La imitación o mímesis de la lengua y el pensamiento de la literatura clásica grecolatina. • El equilibrio en la expresión, que debe ser clara, y no recargada ni conceptuosa: "El estilo que tengo me es natural y, sin afectación ninguna, escribo como hablo; solamente tengo cuidado de usar de vocablos que signifiquen bien lo que quiero decir, y dígolo cuanto más llanamente me es posible porque, a mi parecer, en ninguna lengua está bien la afectación. "(Juan de Valdés). • La idealización y estilización platónica de la realidad. Se pinta la realidad mejor de lo que es, se la ennoblece (nobilitare). • El arte humanista toma la materia popular y la selecciona para transformarla en algo estilizado e idealizado, de la misma manera que la novela pastoril recrea una vida campestre desprovista de las preocupaciones habituales al campesino. En el arte humanista no hay lugar para las manifestaciones vulgares de la plebe que se verán más tarde en el siglo XVII con el Barroco. • El optimismo frente al pesimismo y milenarismo medievales. Existe fe en el hombre: la idea de que merece la pena pelear por la fama y la gloria en este mundo incita a realizar grandes hazañas y emular las del pasado. La fe se desplaza de Dios al hombre. • El retorno a las fuentes primigenias del saber, la lectura de los clásicos en los textos originales y no a través de la opinión que dieron sobre ellos los Santos Padres y la religión católica. • El contraste de opiniones frente al argumento de autoridad medieval: la imprenta multiplica los puntos de vista y las discusiones, enriqueciendo el debate intelectual y la comunicación de las ideas. Se ponen de moda los géneros del diálogo y la epístola, todo lo que suponga comunicación de ideas. Se propone la libre interpretación de la Biblia y su traducción a las lenguas vulgares (Lutero), frente al reduccionismo medieval de reducir su interpretación a la del Papa u obispo de Roma (Reforma o protestantismo). • Ginecolatría, alabanza y respeto por la mujer frente a la misoginia medieval. Por ejemplo, el cuerpo desnudo de la mujer en el arte medieval representaba a Eva y al pecado; para los artistas humanistas del Renacimiento representa el goce epicúreo de la vida, el amor y la belleza (Venus). • Búsqueda de una espiritualidad más humana, interior, (devotio moderna, erasmismo), más libre y directa y menos externa y material. En sus comienzos, el humanismo es un movimiento regenerador y en sus principios básicos se encuentra ya bosquejado en tiempos muy anteriores, por ejemplo, en las obras de Isócrates, que se impuso una labor de regeneración parecida en la Grecia del siglo IV a. C.
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    En tiempos modernosse encuentra estrechamente ligado al Renacimiento y se benefició de la diáspora de los maestros bizantinos de griego que difundieron la enseñanza de esta lengua, muy rara hasta entonces, tras la caída de Constantinopla en poder de los turcos en 1453; la imprenta y el abaratamiento de los libros subsiguiente facilitó esta difusión fuera del ámbito eclesiástico; por entonces el término humanista servía exclusivamente para designar a un profesor de lenguas clásicas. Se revitalizó durante el siglo XIX dando nombre de un movimiento que no sólo fue pedagógico, literario, estético, filosófico y religioso, sino que se convirtió en un modo de pensar y de vivir vertebrado en torno a una idea principal: en el centro del Universo está el hombre, imagen de Dios, criatura privilegiada, digna sobre todas las cosas de la Tierra (antropocentrismo). Posteriormente, en especial en España durante la segunda mitad del siglo XVI, el antropocentrismo se adulteró en forma de un cristocentrismo que proponía la ascética y la mística como formas de vida que condujeron al desengaño barroco, que desvirtuó durante el siglo XVII este movimiento en un principio renovador impidiendo abrir nuevos horizontes. Filosofía del humanismo La filosofía renacentista o del renacimiento (siglo XV-XVI) comprende el pensamiento de filósofos que rescataron el pensamiento humanista de la época clásica de Grecia para dar paso a la modernidad. Existe una reinterpretación más receptiva y abierta tanto del arte clásico como de la filosofía antigua, que contrasta con los excesos en la desmaterialización de la realidad que se produjo durante la filosofía medieval. Estos son algunos autores destacados: • Juan Luis Vives • Tomas Moro • Marsilio Ficino • Giovanni Pico • Pietro Pomponazzi • Maquiavelo • Erasmo de Rotterdam • Martín Lutero • Giordano Bruno • Copérnico • Thomas Digges • Montaigne Personalidades históricas Los autores más señeros de este movimiento fueron: Marco Tulio Cicerón (106 a.C. -43 a.C.), por sus ideas está considerado el primer humanista de la historia, y aunque no se adscribe al movimiento, su influencia en el mismo es fundamental. Ante las guerras civiles que asolaban la República romana, reclamará la revalorización de la dignidad individual y la construcción de una moral pública. Dante Alighieri (1265-1321), fue el primero en situar a la antigüedad en el centro de la vida cultural. Francesco Petrarca (1304-1374), es conocido como el padre del humanismo. Fue el primero en señalar que para ser culto y adquirir verdadera humanidad, era indispensable el estudio de las lenguas y letras de los clásicos. Giovanni Boccaccio (1313-1375), al igual que Petrarca, dedicó su vida al estudio de los clásicos, especialmente a los latinos, y realizó un importante compendio mitológico, la Genealogía de los dioses paganos. Leonardo Bruni (1374-1444), a quien se debe un profundo impulso a la traducción de la literatura griega.
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    Pico della Mirandola(1463-1494), quien probablemente haya sido el primero en utilizar la palabra humanista para referirse al nuevo movimiento. Fue el autor de un Diálogo sobre la dignidad del hombre. Lorenzo Valla (1407-1457), fundador de la filología por su estudio de los poetas latinos y su proposición de una nueva gramática. Quizá su logro más conocido fue su descubrimiento, basado en pruebas filológicas, de la falsedad del documento medieval Donación de Constantino supuestamente redactado por este emperador, y por el que se otorgaban los territorios de la Italia central al cuidado del Papa romano. Marsilio Ficino, que divulgó la filosofía de Platón por Europa. Poggio Bracciolini, gran perseguidor de manuscritos por toda Europa; a él se debe principalmente la recuperación de numerosos escritos de Cicerón y de otros autores importantes como Lucrecio y la consideración del latín como una lengua viva y aún creativa. Erasmo de Rotterdam (1469 - 1536), fue la gran figura intelectual en el debate entre católicos y protestantes y creador de una corriente personal dentro del humanismo de crítica del cristianismo medieval tradicional, el erasmismo, a través de sus Colloquia y diversos opúsculos. Guillaume Budé (1467-1540), humanista francés que editó en su país numerosos autores clásicos grecolatinos junto a Robert Estienne, labor comparable a la del impresor y humanista Aldo Manuzio en Italia. Giulio Cesare Scaligero, gran filólogo y preconizador de la imitatio ciceroniana frente a la imitatio eclectica de Erasmo de Rotterdam. Pierre de la Ramée (1515-1572), más conocido como Petrus Ramus, líder de la principal corriente antiaristotélica del Humanismo. Tomás Moro (1478-1535), humanista inglés autor de un escrito satírico que sirvió de modelo a otros muchos, la Utopía, y se enfrentó en defensa de sus ideas al rey Enrique VIII. Juan Luis Vives, amigo de Erasmo y de Tomás Moro, el primero en tratar la psicología como disciplina científica y con contribuciones originales en todo tipo de materias. Antonio de Nebrija, que logró renovar los métodos de enseñanza de las lenguas clásicas en España. Michel de Montaigne, quien vertió a la lengua vulgar lo más selecto del pensamiento grecolatino creando el género del ensayo, típicamente humanista... Todos estos y muchos otros, como Leon Battista Alberti, Giovanni Pontano o Angelo Poliziano crearon el espíritu de una nueva época, el Renacimiento, que se expandió a través del invento de la imprenta y las magníficas ediciones de clásicos del impresor Aldo Manuzio y sus hijos y discípulos El humanismo, como una de los fundamentos ideológicos del Renacimiento, suponía una evidente ruptura con la idea de religión única que se manejaba hasta entonces en la que Dios era el centro y la razón de todas las cosas. Con el Humanismo, Dios no perdía su papel predominante, pero se situaba en un plano diferente, y ya no era la respuesta a todos los problemas. Probablemente el autor que supo aunar mejor que ninguno la filosofía Humanística con el pensamiento cristiano fuera Erasmo de Rotterdam PÍTULO III: CARACTERÍSTICAS DEL HUMANISMO • Se trabajo con mucho entusiasmo para estudiar las obras de la antigüedad, con la ayuda de príncipes y pontífices.
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    Se desarrollo una mentalidad erudita, crítica y apasionada por las artes y las ciencias. • Descubrimientos geográficos y técnicos. • Se creó el orgullo y el individualismo del hombre renacentista. • Tuvo un carácter literario. • Rechazaba la visión teocrática del Medioevo, defendía una concepción antropocéntrica del Universo. • Era la permanente búsqueda de un ideal de equilibrio y armonía. • Se inclino hacia las escuelas neoplatónicas, filtradas por el cristianismo. • Su finalidad era un nuevo examen del hombre y su mundo, tomando como maestros y ejemplo los autores clásicos. • El hombre y la naturaleza se convierten en los dos polos de la cultura y de la vida renacentista. CAPÍTULO IV: PRINCIPALES REPRESENTANTES DEL HUMANISMO • Erasmo de Rótterdam: Humanista y escritor florentino y según muchos el más fiel representante de esta corriente. • Francisco Petarca: (1304-1374), poeta y humanista italiano, considerado el primero y uno de los más importantes poetas líricos modernos. Su perfeccionamiento del soneto influyó en numerosos poetas posteriores, desde los españoles Garcilaso de la Vega y Quevedo hasta los ingleses William Shakespeare y Edmund Spenser. Su amplio conocimiento de los autores de la antigüedad y su restauración de la lengua latina clásica le valieron la reputación de "primer gran humanista", pero, además, contribuyó a la instauración definitiva del italiano como lengua literaria. • Dante Alighieri: (1265-1321), poeta, prosista, teórico de la literatura, filósofo y pensador político italiano. Está considerado como una de las figuras más sobresalientes de la literatura universal, admirado por su espiritualidad y por su profundidad intelectual. • Boccaccio: (1313-1375), poeta y humanista italiano, uno de los más grandes escritores de todos los tiempos.Probablemente nació en París aunque sea un hecho muy discutido, hijo ilegítimo de un comerciante florentino y una noble francesa. Criado en Florencia, fue enviado a estudiar el arte del comercio a Nápoles, hacia el 1323. Abandonó la contabilidad por el Derecho Canónico y éste por los estudios clásicos y científicos. Formó parte de la corte de Roberto de Anjou, rey de Nápoles. Se suponía que el rey tenía una hija ilegítima, Maria dei Conti d’Aquino. Aunque no se han encontrado pruebas concluyentes de su existencia, se ha dicho que fue amante de Boccaccio y que inspiró gran parte de su obra. Puede incluso que sea la Fíamela inmortalizada en sus escritos. CAPÍTULO V: IMPORTANCIA DEL HUMANISMO Gracias a las nuevas tendencias surgieron importantes adelantos. Uno de los más relevantes fue la invención de la imprenta por el alemán Johanes Gutemberg, alrededor del año 1450. Después de arduos años de trabajo, logró crear letras metálicas que podían ser colocadas una al lado de la otra para luego entintarlas y así imprimir muchas copias de un texto. Este invento, que hoy en día nos parece tan obvio, marcó una gran diferencia en su época. También, la imprenta permitió la rápida divulgación de los escritos de Lutero y de las protestantes. RENACIMIENTO CAPÍTULO VI: CONCEPTO Fue un periodo en el que se revalorizo la antigüedad clásica y se inicio un ciclo muy activo en el que la crítica jugaba un papel importantísimo. Es uno de los grandes momentos de la historia universal que marco el paso de mundo medieval al mundo moderno. Es un fenómeno muy complejo que impregno todos los ámbitos yendo por tanto, mas allá de lo puramente artístico como ha querido verse.
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    Según otros esun periodo que surge desde el descubrimiento de la imprenta, e incluso se considera que no se produce hasta que Copérnico descubre el sistema heliocéntrico. Es ante todo un espíritu que transforma no solo las artes, sino también las ciencias, las letras y formas de pensamiento. En líneas generales se puede considerar el arte renacentista como una exaltación del hombre y del mundo, los dos ejes guiaban el pensamiento humanista de la época. CAPÍTULO VII: ORÍGENES DEL RENACIMIENTO El renacimiento tuvo su origen en Italia en los siglos XIV y XV, llegando a su apogeo al iniciarse el siglo XVI. De Italia se extiende lentamente por Europa excepto Rusia. A lo largo de los cincuenta años que van desde 1520 a 1570, discurre la madura plenitud del Renacimiento y también se percibe su ocaso. Toda la europa de Occidente toma parte ahora en el movimiento de las artes y de las letras. La recepción de los gustos italianos se generaliza, los grandes maestros surgen ya no solo en Italia, sino en todo el ámbito de las monarquías occidentales. Pero el desarrollo normal de la cultura renacentista se ve afectada por el hecho simultáneo de las luchas religiosas derivadas de la revolución protestante. Así, en Alemania, se corto el brote renacentista, al igual que en Francia con las guerras civiles de la segunda mitad de quinientos. Además en los países adheridos a las confesiones protestantes, el credo iconoclasta de los nuevos evangelios suprimió la ocasión de ejercitar el mecenazgo eclesiástico y, al menos en la pintura y la escultura, suprimió la temática abundante de los motivos iconográficos, con la rara salvedad de los temas bíblicos. CAPÍTULOVIII: CAUSAS DEL RENACIMIENTO Conservación en universidades y conventos medievales de valiosos manuscritos de autores griegos y romanos. Uso del latín como lengua culta, que hacía posible la lectura de las obras clásicas. La presencia en tierra Italiana de ruinas romanas que tenían que despertar en los curiosos el deseo de conocer la civilización que había levantado tales monumentos. CAPÍTULO IX: PRINCIPALES REPRESENTANTES DEL RENACIMIENTO • Botticelli: (1445-1510), uno de los pintores más destacados del renacimiento florentino. Desarrolló un estilo personalísimo, caracterizado por la elegancia de su trazo, su carácter melancólico y la fuerza expresiva de sus líneas. • Nació en Florencia, hijo de un curtidor, y su verdadero nombre era Alessandro di Mariano Filipepi. • Leonardo da Vinci: (1452-1519), artista florentino y uno de los grandes maestros del renacimiento, famoso como pintor, escultor, arquitecto, ingeniero y científico. Su profundo amor por el conocimiento y la investigación fue la clave tanto de su comportamiento artístico como científico. • Rafael de Sanzi: (1483-1520), pintor renacentista italiano considerado como uno de los más grandes e influyentes artistas de todos los tiempos. Nació en Urbino y su primera formación la adquirió de su padre, el pintor Giovanni Santi. • Miguel Ángel Bounarrot: (1475-1564), uno de los mayores creadores de toda la historia del arte y, junto con Leonardo da Vinci, la figura más destacada del renacimiento italiano. En su condición de arquitecto, escultor, pintor y poeta ejerció una enorme influencia tanto en sus contemporáneos como en todo el arte occidental posterior a su época. Nació el 6 de marzo de 1475 en el pequeño pueblo de Caprese, cerca de Arezzo. • Nicolás Copérnico : (1473-1543), astrónomo polaco, conocido por su teoría según la cual el Sol se encontraba en el centro del Universo y la Tierra, que giraba una vez al día sobre su eje, completaba cada año una vuelta alrededor de él. Este sistema recibió el nombre de heliocéntrico o centrado en el Sol. CAPÍTULO X: CARACTERÍSTICAS DEL RENACIMIENTO
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    El renacimiento estuvoen Italia, y suele dividirse en tres etapas con los términos italianos trenceto (siglo XIV), Quattrocento (siglo XV) y Cinquecento (siglo XVI). También sabemos que los artistas renacentistas concebían sus obras según los modelos de la antigüedad clásica. Sin embargo, le agregaron un cierta idealización. Belleza y armonía conjunta se convertían en un valor que debía representar las reglas naturales: el principio del orden divino sobre las cosas. Con este concepto, no existía peligro de entrar en conflicto con las ideas fundamentales del cristianismo. Se estableció un modelo de belleza para las proporciones ideales del cuerpo humano y se clasificaron los estilos clásicos en diferentes tipos. Estas adopciones sentaron las bases de un arte más científico, caracterizado por la luminosidad y el equilibrio. El estudio de las leyes de la óptica dio como resultado la perspectiva central, que desde entonces y por más de 500 años ha dominado en pintura y escultura. Durante el Renacimiento también cambió la condición del artista, que dejó de ser un artesano insertado en un gremio. Los principales artistas fueron acogidos por las clases altas y surgió el concepto de artista en el sentido moderno, libre y entregado conscientemente a la expresión de sus actitudes personales y puntos de vista propios.