El documento describe la evolución de las iglesias de planta central en el Renacimiento italiano, desde su adopción en el siglo XV en lugar de la tradicional planta de cruz latina, y su promoción como la forma máxima de la arquitectura renacentista. Explica que Alberti propuso en su tratado nueve figuras geométricas básicas para las iglesias, incluyendo el círculo, cuadrado y polígonos, y que Vitruvio y otros teóricos posteriores defendieron que las iglesias debían basarse