Este Salmo trata sobre el doloroso enigma que plantean los sufrimientos de los justos en comparación con la felicidad de los impíos. El autor, exasperado por esta aparente injusticia, estuvo tentado de extraviarse hasta que una visita al santuario le hizo comprender la cercanía de Dios. El salmista manifiesta que su único anhelo es vivir en intimidad con Dios, superando las experiencias temporales de este mundo.