Este poema expresa la profunda nostalgia y tristeza de los israelitas deportados a Babilonia al recordar su patria y sufrir el sarcasmo de sus opresores. Aunque desea represalias contra Babilonia, Jesús enseña a perdonar a los enemigos y amar sobre todo la fidelidad a Dios. El cristiano vive como desterrado en la tierra pero su verdadera patria es el cielo.