La Santa Cena, según 1 Corintios 11:24-34, es un recordatorio del sacrificio de Cristo y una invitación a la autoexaminación y la preparación espiritual. Los participantes deben discernir el cuerpo del Señor y actuar con santidad, unidad y prudencia, evitando la condena al ser guiados por Dios. Además, la cena promueve la reconciliación y la intimidad con el Padre, fomentando un compromiso con los principios de la fe.