Este documento discute los cambios en el mercado laboral y el papel de la educación técnico-profesional para satisfacer las nuevas demandas. Señala que muchos trabajos actuales no existían hace 20 años y que se requieren mayores capacidades y competencias. También resalta la necesidad de enfocarse en formar personas de manera integral más que solo como capital humano. Finalmente, propone que la educación técnica debe ampliar las oportunidades de los estudiantes para vivir vidas prósperas y ser agentes libres de su propio desarrollo